sábado, 4 de septiembre de 2010

Undécima Entrada de Brumas



Este es el último capitulo de la primera parte de brumas. En la próxima entrada comenzaré a publicar la segunda. Abrazos.

El aquelarre y La ruptura .

Ami acurrucada en el sillón de la sala, hablaba por teléfono. Al hacerlo se comía las uñas del anular y el dedo medio de su mano izquierda. Su rostro denotaba desasosiego.
La voz en el auricular evidentemente le transmitía inquietud. Respondía con monosílabos, con un evidente desgano.
Después de colgar, aún la voz de Vale resonaba en sus oídos. El gusano comenzaba a reptar, nuevamente a horadar, silencioso y constante. El restituido muro de la confianza, mostraba grietas. Varios lo habían visto en la moto con ella, otros lo cruzaron al salir de su casa. Evidentemente , las chicas tenían razón, la estaba tomando por una idiota.
Ella era la única ciega que no quería admitir que Fran la engañaba, con ésa.
Como era posible que en todos estos años no se diera cuenta, si ahora en el recuerdo, los ojos de ella brillan de lujuria al mirarlo. Como una serpiente enroscada en una rama, mirando acercarse a su presa. De repente el sentimiento de desilusión que la había dominado meses atrás, cuando Vale le acercó el primer dato, se fue transformando en furia. En una furia que nacía de su propia autoestima dañada. De sentirse burlada.
Cerró los puños con fuerza y los apoyó en sus parietales. La habitación comenzó a esfumarse tras un cristal sucio, en la medida que las lágrimas brotaban de sus ojos y caían pesadas sobre su regazo. Su cuerpo convulso por el llanto, pareció empequeñecerse , acurrucada en el sillón de la sala desierta.
Permaneció largo tiempo quieta , con la cabeza apoyada en sus rodillas flexionadas.
El sueño comenzó a invadirla, profundamente dormida, soñó cosas horribles.
Se encontraba en un gran salón , con una larga mesa servida como para un festín.
Algunas personas se encontraban alrededor de la mesa. Ami no podía distinguir sus rostros, con la escasa luz que daban unos candelabros . Se sentía con sus piernas entumecidas , sus movimientos eran penosos, como si el aire tuviera la consistencia del agua o más aún del barro, ejerciendo gran resistencia a sus pasos. Nadie parecía verla .
Escuchaba el murmullo de las voces, la estridencia aguda de alguna risa de mujer.
Se desplazaba en medio de aquellas personas en un salón que cada vez se ampliaba más y más , hasta casi no tener limites visibles. Personas indiferentes ante su presencia como si Ami fuese invisible. Quiso hablar y notó que de su garganta no brotaba la voz.
Invisible y muda. Sobre la mesa aquella se veían fuentes de diversos tamaños, con distintos manjares. Altas copas tubulares y botellas dispersas sobre el mantel blanco. Sintió hambre. Con la dificultad de su marcha de astronauta, pudo acercarse a la mesa lentamente. En una fuente de losa blanca, distinguió unos pastelitos de hojaldre almibarados con grageas multicolores. Similares a los que comía en casa de su tía Carmen, muerta hace muchos años. Tomó uno en sus manos torpes y se lo llevó a la boca, sintió el sabor dulce en sus papilas, y fué transportada a la vieja y oscura cocina
de aquel antiguo caserón de campo. Ami pasaba casi siempre las vacaciones de invierno en su época de primaria, en la casa de su tía Carmen en el distrito Montoya . En verano , solo algunas veces, pues volvían sus primos que vivían en Buenos Aires, y como decía la tía “ No tenían comodidad”. Los pasteles eran un manjar esperado por la niña, y su tía una repostera experta y deseosa de complacerla.
Después de su muerte, Ami la recordó siempre con mucho cariño. En la medida que el pastel se desarmaba en su boca, Ami comenzó a mirar las otras fuentes , no podía distinguir su contenido, solo veía los borrosos rostros de los contertulios que tomaban bocadillos de las mismas y la miraban con una sonrisa que apenas se distinguía( o al menos eso le parecía a ella , en ése sueño, en el que de a ratos parecía invisible) Deambuló al borde de la mesa, como mareada, con una torpeza que parecía aumentar a cada paso. Las fuentes parecían cubiertas de un humo gris azulado y cuando introdujo, su mano en una de ellas, la retiró bruscamente , al notar las peludas patas de las arañas y las membranosas alas de los murciélagos. A través del cristal, en otra fuente notó el reptar de las culebras . Y pudo ver como una mujer delgada, vestida con lentejuelas , retiraba una de ellas y se la introducía en su boca, viva, luego de dejarla colgar con su mano sobre su rostro levantado. Mordiendo el cuerpo serpenteante , con una sonrisa.
Ami , presa de la desesperación, intentó correr entre aquella gente extraña y horrible, cuando de repente cerca de una gran puerta de dos hojas, con herrajes de bronce lo vio a Fran de espaldas acompañado de una mujer. Pero éste se alejó, del brazo con ésta, cuando se abrieron las altas hojas de madera lustrada, la más alta de las mellizas Ardiles giró la cabeza sobre su hombro y le sonrió , con una mueca burlona y en sus ojos brillaba la lascivia. Cuando las puertas se cerraron Ami se vio rodeada por aquellos seres sin rostro , que comenzaron a empujarla y estrujarla. Entonces despertó bajo la mirada de su madre, que parada a su lado, le preguntaba por la cena.
Ami se levantó aún somnolienta y bajo el doble efecto de la conversación con Vale y de su pesadilla, de la que aún quedaban pegados retazos pestilentes en su espíritu .
Se dirigió a la cocina y como autómata colocó la mesa y sirvió los alimentos. Su madre salió del baño, con una remera turquesa descolorida y estirada. Se sentó a la mesa y comenzó a comer callada y ausente, ajena a los pensamientos y pesares de su hija. Ami sabía que cuando estaba con ése estado de ánimo lo mejor era no hablarle. Permaneció a su vez en silencio, con la mente vacía y el estómago cerrado a todo alimento. Miró la comida sobre el plato y se le representaron los inmundos manjares de su sueño. Luego que su madre se levantara, lavó la vajilla, ordenó todo y se dirigió a su habitación.
La misma sólo estaba iluminada por la luz del velador. Colocó un disco compacto en el radio grabador y Divididos sonó “ Qué ves, que ves cuando me ves, cuando la mentira es la verdad….” Y ella lloró en silencio, hasta que ahogada en sus lágrimas y en esa extraña rabia que la invadía, muy tarde se durmió.

El final fue como todos los finales. Triste. Definitivo. Fran apoyado contra la pared por su hombro derecho, permanecía con la cabeza baja, mirando el suelo, escuchando.
Ami gesticulaba junto a él de espaldas al cordón de la vereda. Él escuchaba en silencio. Ella hablaba expectante. Esperando quizás una respuesta, una reacción que terminara con la dinámica destructiva del diálogo que había comenzado. Respuesta que no llegaba y era como si se fueran hundiendo cada vez más en ése piélago de desolación, incomprensión y desamor . Serían para siempre dos náufragos de su pasión.
Desterrados de la felicidad. Bifurcados. Solos.
Fran poco a poco, se acorazó en su dolor, en la profunda laceración que las palabras de ella provocaron en su espíritu. Rebelado contra la injusticia, temblando íntimamente con la rabia del gratuitamente acusado. Del ofendido. Los pensamientos se arremolinaban en su mente con la fuerza de un huracán. Torbellino de protestas que no lograban llegar a sus labios, sellados. Cuando levantó la mirada la vio frente a él hablando, palabras para él incompresibles, ya que sólo comprendía el inconmensurable dolor de su alma.
Vio las lágrimas rodar por sus mejillas y experimentó el impulso de abrazarla, de acunarla en sus brazos de hombre, de arrancarle a besos sus dudas y sus reproches . Pero giró sobre sí , cruzó la calle ciego y sordo, montó su Agrale negra 125 usada, regalo de su madre, y se fue.

sábado, 28 de agosto de 2010

Décima Entrada de Brumas


El Asado y el loco Santella.

Las semanas siguientes transcurrieron en aparente calma. Todo parecía volver a su normalidad. Facu y el negro Seba una tarde lo invitaron a comer un asado. Lo harían en la casa de éste último que tenía una churrasquera bajo techo, por si hacía mucho frío o el tiempo se descomponía. Fran se encargaría de llevar el pan y un par de botellas de vino. Los otros se encargarían de la carne y demás elementos.
El fuego crepitaba, grandes llamas amarillo rojizas se elevaban del cono de leños encendidos, pronto tendrían brasas. Facu colocó la parrilla sobre las llamas para quemar la grasa de asados anteriores, luego se dirigió a la larga mesa de madera que ocupaba el centro de la amplia galería cerrada. Sobre una asadera negra estaba el asado de tira , una ristra de chorizos y un trozo bastante considerable de vacío. Facu extrajo las tiras de costilla cortándolas sobre la tabla redonda en trozos cortos acordes al tamaño de la parrilla. Luego abriendo el paquete de sal gruesa procedió a salar la carne con movimientos rápidos. Cubrió todo con un repasador a cuadros celestes y blancos y dirigiéndose a sus amigos, les dijo que solo necesitaban que se hicieran las brasas.
Destapó con cuidado una de las botellas de vino tinto que había traído Fran y sirvió un poco en cada uno de los tres vasos, luego se los alcanzó y tomó el suyo.
Se sentó en el sillón de caños blancos y tela roja con apoyabrazos , plegable tipo catre, similar a los otros tres que estaban en la galería alrededor de la pequeña mesa plástica de color blanco. Dos ocupados por el negro Seba y Fran , el restante vacío. Facu acomodó el suyo un poco apartado para poder vigilar el fuego.
-¡Salud!- dijo elevando la copa, gesto correspondido por los otros dos- Cuando un tipo te tiene bronca o te la tiene jurada por algún motivo, siempre tenés que cuidarte . Andar con 4 ojos y así y todo te cagan igual.- continuó.
- ¡Vos sabés que si!- contestó Seba- En eso tenés razón. Más allá que hay tipos que son cagadores por vocación. No necesitan tener ningún motivo, para clavarte el puñal por la espalda. Son así , por naturaleza, nacieron así , muy hijos de puta y así van creciendo cada día un poquito más, hasta convertirse en ¡grandes hijos de puta!,
- Si como el cuento de la rana y el escorpión “ es mi naturaleza”- agregó Fran casi para sí.
- Si , debe ser, no tengo la más puta idea de cual cuento decís, pero es así nene. Y ése gordo por algo te tiene bronca y seguro, pero mirá , seguro como que me llamo Sebastián , que las cuenteó a Vale y a Flor o alguna otra del grupo ése .-Terminó el negro Seba mientras tomaba un pequeño trago de vino, dejando la copa suavemente en la mesa .
- ¡Yo no sé si será ese gordo pajero! – casi gritó Facu- El molde de sorete lo tiene.
Y le encanta hacerse el súper guacho con las pendejas pero bueno, de ahí a asegurar que él le llena la cabeza a Amelia , no sé.- agregó.
- ¡ Déjense de boludeces, che, yo les conté que Ami andaba media rara, pero nada más! Se los dije casi como un pensamiento en voz alta, no para que analicen la situación como Mariano Grondona. Córtenla.
- ¡No , no! señor , no la cortamos nada, éste boludo lo defiende al gordo , porque le tira alguna birra, de vez en cuando . No me lo niegues Facu, porque es así.- increpó el negro Seba súbitamente indignado.
- Mirá negro, yo te quiero mucho y eso lo sabés, pero estás miando fuera del tarro. Te estás yendo al carajo. Yo al gordo, no lo defiendo porque me tire una birra cada muerte de obispo. Lo que pasa es que no se puede acusar un tipo de calienta cabezas si no tenés ninguna prueba. Mirá negrito, yo según vos lo defiendo al gordo porque me tira una birra y vos lo acusas, al pedo , porque no te gusta la cara, estamos a mano , loco.-contestó Facu haciendo ampulosos ademanes .
- ¡ Córtenla! O me voy a la mierda . – intervino Fran.
Facu se levantó a poner la parrilla, dándole una palmada a Seba en el hombro. Limpió los travesaños calientes con una hoja de diario. Colocó los trozos de carne en el extremo más alejado del fuego , colocando los chorizos en su cercanía, desparramó las brasas y volvió a sentarse.
- Se enteraron lo del loco Santella ahí en Don Cristóbal.-dijo Facu, cambiando súbitamente de tema.
- No , como es el asunto- preguntó Fran, al ver que el negro Seba continuaba callado y tratando de distender la situación.
- Este tipo Santella era un solterón, que tenía un campo por ahí cerca del Pueblito. Todo bien hasta que se enloqueció.
- No se que tiene de raro, que un tipo se enloquezca. Todos los días internan uno en el loquero y seguramente , muchos otros deberían tomar tranquilizantes- intervino el negro Seba con abierta ironía.
- Si negrito, tenés razón, como siempre. Vos naciste con la razón debajo del brazo. Pero éste asunto es interesante. Por lo menos como me lo dijeron a mí. Parece ser que éste tipo era un tipo normal, como cualquiera de nosotros.
- ¡Ah pero entonces no era normal!- bromeó Fran
- ¡ Que les dieron a ustedes dos, Avivol Complex ¡ No me dejan hablar y se ríen de lo que no he dicho .Porque todavía no conté nada.
- Dale seguí , no te calentés. – dijo Seba, ya totalmente tranquilo mientras se dirigía a servirse otro poco de vino, ofreciéndole a su vez a sus amigos. Se acercó a la parrilla para mirar , pero fue inmediatamente expulsado por Facu que tenía el papel de asador oficial. Retornó con la botella vertiendo un poco de la bebida en cada vaso, la dejó sobre la mesa y se recostó sobre el espaldar de lona.
- Dicen los que lo conocían que éste tipo, era un luz para los negocios, que había hecho mucha guita con el campo. Un tipo ordenado, metódico como dijera mi abuelo, todos los días salía a la misma hora a recorrer el campo con las primeras luces , volvía a la mismas hora, controlaba el tambo personalmente , las existencias de alimento en el galpón. Todo, nada se le escapaba. La única salida que tenía era algunas tardecitas al mes a la casa de una dama que tenía, por ahí cerca, cruzando los puentes del Don Cristóbal. Parece que con ésa hembra tenía dos pendejos, que nunca los reconoció, y que serían los únicos herederos de Santella , si los ave negra dejan algo. Un verdadero bicho raro. Pero bueno parece que un día , se levantó raro, en lugar de salir a realizar sus recorridas habituales, se quedó largo rato sentado bajo unas acacias que tenía en el patio. Mirando hacia todos lados, como buscando en el horizonte o en el follaje de los árboles. Según cuentan los que lo vieron. Luego salió a caminar como extraviado, sin rumbo fijo con una actitud errática e indolente. Tardó mucho en regresar , a tal punto que el tambero de la tarde preocupado por su conducta, salió a buscarlo. Lo encontró , según dice su tío , sentado bajo un Tala inmóvil y mirando una frutita amarilla que tenía en su palma. El muchacho, lo llamó ,”patrón, patrón, necesita algo” . Parece según dice el tío , que fue el que se lo contó a mi viejo, por eso conozco la historia. Hoy de mañana , en la vereda del Banco Entre Ríos, lo tuvo como una hora contándole la historia de Santella. , por eso conozco la historia. Mi viejo lo conocía , más o menos , de haber hablado algunas veces con él. No eran amigos ni nada por el estilo. Pero lo conocía. Por eso Domínguez , que es el apellido del tío del tambero, me acordé, le contó toda la historia. Les aclaro que Domínguez es un gran charlatán. Bueno parece, según el tío, o sea según Domínguez, Santella sólo levantó la vista hacia el muchacho que estaba parado delante de él. Apretó la frutita de Tala en su mano, en su puño cerrado. Y salió corriendo a campo traviesa, encerrándose en la casa. No salió hasta el otro día.
Lo primero que hizo fue despedir a todos los peones, ¡les pagó, todo joya! Pero
la cosa es que los echó a todos a la mierda .Después, dicen que lo vieron . caminar durante días por el campo. Sin rumbo fijo como buscando algo.
- Digamos que le faltaba un tornillo al amigo Santella- intervino el negro Seba.
- Exactamente, se le quemaron las neuronas, al tipo, y dicen que se paseaba con la frutita en la mano. Hablando en inglés o alemán , Domínguez y su sobrino no saben hablar ni el castellano, así que menos idiomas raros. La cosa que una madrugada quemó la casa , el tambo, el galpón. Y se ahorcó en el Tala, según éste viejo cuando la cana lo descolgó, tenía la frutita en la mano.
- Para mí que vio mucho Discovery Chanel- interrumpió Fran.
- Lo que dicen por ahí, es que la hembra que tenía o la madre de la tipa, lo embrujó. O lo convencieron que estaba embrujado. Parece que Santella pensaba que se había quedado sin alma. Que durante el sueño se la habían robado. Y que la guardaron en ésa frutita de Tala. De los millones de frutitas de Tala que hay en el monte. Santella de alguna forma había identificado ésa frutita y no otra. Si perdía la frutita se convertiría en una especie de ser sin alma , de bestia antropomorfa…
- ¿Antropo qué? – preguntó Fran.-por que no hablas más fácil Facu. Pareces uno de esos libros que vivís leyendo.
- Antropomorfo, con forma de hombre. Pero como no tiene alma es un animal o sea una bestia.
- Y no era más fácil , decirlo así- acotó el negro Seba.
- Bueno , está bien , el tipo tenía miedo de perder su alma que se había metido adentro de la frutita de Tala. Por lo que prefirió morir antes de convertirse en un desalmado como esos zombis de las películas. Ahora me entienden.
- Definitivamente, para mi que Santella, se dio una panzada de Discovery Chanel, deja un poco de hablar al pedo y vigila ese asado que no tiene fuego.-acotó Fran.
Facu se levantó casi corriendo y procedió a poner brasas bajo la parrilla, el asado volvió a chillar, y la grasa a derramarse sobre las cenizas con chirriante regularidad.
- Hay gente que puede, manipular a los demás a distancia. A través de la magia.
Yo creo en eso. Mi abuelo me contaba que a un amigo de él, le secaron las
piernas con magia . Parece que cuando eran jóvenes jugaban juntos al fútbol, mi
abuelo y éste hombre al que se le secaron las piernas. Creo que hasta vinieron
juntos de Italia. Aparentemente jugaba muy, pero, muy bien.
Tenía posibilidades de ir a jugar a algún equipo grande de Buenos Aires. Hasta
que se le empezaron a secar las piernas, mi abuelo contaba que no fue de
repente, sino que poco a poco le fueron quedando más y más finitas hasta que
parecían dos huesitos. Por supuesto el sueño del club grande y de la fama se
terminó. Mi abuelo dice que lo perjudicaron por envidia. Por que el muchacho
este era muy ganador con las mujeres, por lo habilidoso y lo pintón. Claro
cuando las piernas se le secaron ya nadie lo quiso . Parece que al daño lo
realizó una vieja, una vieja que vivía detrás de lo que hoy es el campo de
deportes de los Maristas, a pedido de otro muchacho. Otros le contaron a mi
abuelo , que el trabajo lo encargó una noviecita que tuvo el de las patas secas y
con la que había perdido.- terminó el negro Seba
Facu ya había dado vuelta el asado y acomodaba los platos sobre la mesa. Seba se dirigió a la cocina y volvió con los cubiertos en una bandeja metálica.
- ¿Dónde es lo de los zombis? en Haití me parece- dijo Fran.
- Si , me parece que sí-dijo Seba
- Santella, no creo que haya sido Haitiano, o la bruja habrá sido Haitiana-agregó Fran risueño.
- Mira, mi abuelo decía que muchas de ésas brujerías, las habían traído los negros, que existían en la época de la colonia, y si no fíjate, en Brasil, donde los negros abundan, abunda la brujería, la macumba , el budú y todos esos merengues.-contestó el negro Seba.
- Si, seguramente de ahí aprendieron , las primeras criollas o mulatas. También de los gitanos , los gitanos según dicen practican la brujería-intervino Facu- Yo leí algo sobre los judíos, que fabricaban un muñeco de barro y le insuflaban vida pero era un ser sin voluntad propia y en general poseído por la maldad, le llaman Golem.- terminó .
- Sos un libro abierto, Facu, pero yo igual no creo que le puedan sacar el alma a un tipo y guardarla en una fruta de Tala, en una Sandía o en una botella. Esa gente es loca y punto- contestó Fran.
- ¡Algo de eso debe existir! – casi gritó el negro Seba- Nada más hay que fijarse en la Selección que fue al mundial de Japón. Ninguno tenía alma. Seguro que alguna bruja, se las saco , de una. Y como Facu dice que eso lo enseñan a hacer los negros seguro, que el trabajo lo mandó algún equipo Africano, Camerún , Nigeria , alguno de ésos . Seguro que eso no lo tenés en ninguno de tus libros.
- ¡ Y eso que Argentina lo tenía a la brujita Verón!- rió Fran mientras pinchaba un trozo de asado de la fuente que había acercado Facu.
- ¡ Si pero si ése quería sacarle el alma a Santella, en realidad lo hacía inmortal! Si es un pecho frío, ése y el otro muerto de Crespo. Unos perros , realmente. Y el loco Bielsa, ése está más loco que Santella, yo creo que si el finado hubiera hecho una selección de Don Cristóbal 1º, pero mira 1º nada más , nadie de Don Cristóbal 2º ni de Algarrobitos, ni de Séptima, no señor , únicamente de Don Cristóbal 1º , los mandaban a Japón y hacían mejor papel que éstos muertos.-dijo Facu.
- Claro y en lugar de ahorcarse en un Tala , se ahorcaba en un Cerezo ,quedaba más cool-rió Fran.
Los tres amigos continuaron cenando y riendo hasta muy tarde.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Novena Entrada de Brumas


La conspiración

El gordo Jorge y Matías , se encontraban sentados en una de las mesas de la vereda por calle Alem. La infaltable botella de Budweiser descansaba vacía sobre la mesa junto a las jarras vacías con resto de espuma en sus paredes, vestigios de su antiguo contenido. El gordo tomo su atado de Parisienes , extrajo uno , lo encendió con su Zippo y aspiró profundamente el perfumado humo de tabaco negro.
- Es una puertita Matías, una puertita que se te abre- dijo exhalando el humo hacia arriba.
- Si , una buena data, que bien usada puede servir, información estratégica-contestó éste.
- Yo te la dejo picando nene, vos sabrás si la usas o no , si puedo darte alguna mano con la pendeja , te la doy , pero no es fácil sacarle un tema así. Puedo quedar como descolgado, muy evidente , y eso no es bueno- agregó el gordo recostado en la silla con el tronco hacia atrás y ambas piernas estiradas bajo la mesa.
- ¡Desde ya, Jorge! Yo te agradezco , la información después se verá que se puede hacer con ella.
- Divide y reinarás. Es un antiguo refrán. Yo te alcanzo la cuña . Vos tendrás el martillo supongo.
- ¡ Sabés algo gordo! Yo nunca creí que este pendejo sería tan mujeriego.
- Yo no te digo que pasó algo con la flaca. Lo que te digo es que los ví juntos varias veces. Y el boludito muchas veces se pasa tres o cuatro hora en la casa de las minas. Un dato. Para sembrar dudas, para intrigar. ¿Entiendes?- aclaró el gordo mientras se ponía de pie.
La pequeña brasa comenzó a avivarse dentro del pecho de Matías, a pesar de los dos años transcurridos ,casi, aún persistía su deseo de venganza. Le habían arrebatado esa chica. Se la sacaron prácticamente de las manos. Y eso se debe pagar. El odio , dormido por el paso del tiempo, despertó vigoroso. Cómo un vino añejo, a dar lo mejor de sí luego de estacionado en la cava oscura de su corazón resentido.
Matías pidió otra cerveza y quedó meditabundo en el bar casi vacío.


La aguja de hielo

En la habitación en penumbras, Calamaro cantaba “ Quiero, que ésta noche te quedes conmigo…” Él tenía el antebrazo izquierdo cruzado bajo su cuello y con el índice de la mano derecha dibujaba círculos en sus aréolas y rozaba sus pezones con la palma de la mano suavemente. Ella con los ojos cerrados parecía dormitar.
De pronto giró su cabeza y abrió sus ojos , que para él eran como soles, con voz suave preguntó
- ¿Me quieres mucho, como antes?
- Te quiero más que a mi vida- contestó él
Ella lo miró por un instante, él creyó ver una sombra de duda cruzando sus pupilas. Luego ella sonrió y lo besó en los labios atrayéndolo hacia sí, quemándolo con aquella piel suave y ardiente , de la que emanaban los aromas del amor y la pasión. Y nuevamente se entrelazaron con desesperación, cómo si fuera la última vez. Cómo si uno de ellos partiera al destierro.
Cuando Vale había llegado ésa mañana al aula le dijo que tenía algo que contarle. Ami pensó que se trataría de cualquier cosa, menos lo que finalmente le dijo, mientras caminaban tomadas del brazo por el patio de mosaicos grises. Al escucharlo fue como si algo dentro de ella se hubiese roto, un fino cristal que se quebró. La duda, esa termita que todo lo horada , ese gusanito inquieto que corrompe la confianza.
Ami se quedó pensativa, luchando con la ambivalencia de sus sentimientos , por un lado no creía nada de lo que su amiga le había dicho. Pero la duda estaba ahí , debilitando el encofrado de su relación con Fran, y sintió una profunda amargura .
Una amargura extraña , nueva, la de la desilusión. Y ahora que le había preguntado por su amor, no vio otra cosa que verdad en sus palabras, en la ternura de sus ojos. Se sintió abandonada por ésa sensación que la acompañó durante todo el día , y el deseo desesperado de sentirlo dentro suyo la poseyó, como una pulsión ajena a toda voluntad.
Las noches de invierno son frías . La escarcha de la helada cubría el asiento , Fran la desprendió con su pañuelo. El motor no encendió con el primer intento debido a la temperatura reinante. El manillar estaba helado al igual que las palancas , poco a poco sus manos comenzaron a sentirse insensibles , endurecidas. Pero no era ésa la sensación que lo embargaba, era otro el frío el que sentía, un frío que no dependía de la estación del año ni de la madrugada. Un frío que perforaba su pecho, desde que vio la duda en sus ojos. Como si fuera una fina aguja de metal gélido. ¿Qué pasaba con Ami? ¿ por qué actuaba de forma extraña? El viento de la noche golpeaba su rostro transformándolo en una máscara rígida y lo hacía lagrimear. A eso atribuyó su visión, la segunda, (la anterior yacía olvidada por el tiempo y las vivencias posteriores). La bruma cubría la calle , hasta la altura del eje de la rueda delantera, formando volutas que ocultaban el pavimento y se deshilachaban al paso del vehículo, aumentando el frío de la noche y creando una sensación de desolación. Cuando Fran llego a su casa envuelto en la neblina espectral abrió el portón lateral , introdujo la moto hasta la galería y al volver para cerrar, lo sorprendió ver la calle despejada, sin rastros de aquello que la invadía instantes antes.
El aire denso de la helada, transmitía el ladrar de perros lejanos y dejaba ver una luna blanca y distante. Una bandada de siriríes surcó la noche, dejando el sonido de sus graznidos agudos. El chico entró en silencio en su casa, se dirigió a su cuarto, que era como un agregado tardío y se acostó. Tardó mucho tiempo en calentarse y más aún en dormirse, era la presa de una inquietud extraña.

jueves, 5 de agosto de 2010

Octava Entrada de Brumas


El amor.

Ami caminaba con las últimas luces de la tarde, por calle Alem , acercándose a la esquina de Moreno cuando Fran la encontró. Se detuvo sonriente junto al cordón y la invitó a subir, ella lo miró perpleja, fue una verdadera sorpresa.
- ¿A quién querés más a mí o a tu moto?- Le preguntó tiempo después , con una voz insinuante casi susurrada sobre su pecho.
- ¡A mi moto por supuesto! .- contestó él , con simulada arrogancia.
- ¡ Sos , muy malo! .-le dijo ella.
Un par de horas antes él había llegado a su casa, donde ella como casi siempre se encontraba sola. Escuchaban FM y comentaban sobre acontecimientos escolares, el cuarto año era el más interesante, los profesores eran buena gente. Ese año , pensaban, sería el último de estudio realmente, en quinto se dedicarían a preparar su viaje de fin de curso y a viajar. Él la miró largamente, si bien parecía escucharla , su pensamiento se había detenido en la belleza de sus labios al moverse. Lentamente se acercó pasó su mano derecha por su nuca y suavemente la atrajo besándola con pasión, jugando con el lóbulo de sus orejas entre sus labios, recorriendo su cuello , sus hombros , desprendiendo uno a uno los botones de su camisa , deteniendo sus caricias en la suavidad de sus senos cálidos, en la turgencia de sus pezones erectos. Tuvo urgencia de sentirlos en su boca, se detuvo largamente besándolos y lamiéndolos, mientras con sus manos recorría su vientre , tocaba sus rodillas la dureza de sus rótulas, desplazándose por la suavidad de sus muslos hasta los cálidos humedales de su sexo.
Cuando la penetró experimentó el ardiente abrazo de su vagina rodeándolo, aquél túnel lúbrico y cálido que lo conducía hacia la locura, el tibio néctar de su cuerpo mojándolo, sus muslos que lo envolvían , sus manos recorriendo su espalda como quien busca en la oscuridad, con más desesperación tras cada movimiento de su pubis, hasta que la transpiración sobre su vientre acompañó el espasmo , el gemido o el llanto y en ése momento algo estalló en su cuerpo, transformándose en esperma urgente expulsado hacia un exilio soñado, definitivo. Ambos fueron distintos después de aquel instante de éxtasis, de pasión y de locura.
Casi un año transcurrió desde su primer beso hasta el momento en que sus cuerpos se vieron atrapados por la vorágine del sexo. En definitiva por el vórtice primigenio de la vida.
Ella tendida boca abajo apoyaba la cabeza en su pecho, entrecerrando sus ojos y escuchando el latido de ese corazón, que esperaba habitar para siempre. Recorriendo con sus manos los hombros de él, sus mejillas , sus labios. Como una ciega, leyendo los rasgos de su amado . La noche los fue envolviendo , mientras las luces de la tarde languidecían en la ventana. En la FM Sabina cantaba muy bajo “ 19 días y 500 noches”. Y el sordo sonido de la hojarasca mecida por el viento en la galería, de tanto en tanto arrullaba el instante perfecto de su dicha.
A ella le pareció ver una sombra fugaz en el rectángulo mortecino de la puerta de su cuarto iluminado por las luces de la calle que se colaban desde la sala. Pensó en su madre que hubiese regresado con mucha antelación de su trabajo , pero era imposible que ingresara en la casa de forma tan silenciosa. De todas formas ya nada se veía.
Fran dormitaba, ella miró su rostro y temió perderlo.


La tarde y la lluvia.

El cielo parecía una acuarela , pintada con gruesos trazos, donde se mezclaban los distintos tonos de gris. Desde el claro, casi blanco, hasta el oscuro matiz de los nubarrones más amenazantes. Daba la sensación de peso, de opresión, como si en cualquier momento las formaciones nubosas se fueran a precipitar sobre la ciudad, aplastando los edificios como si fueran de plastilina . Como una cordillera trashumante que hasta guardaba una apariencia de solidez. Lejanos al sur , sonaban los sordos truenos y refucilos blanquecinos y violáceos se recortaban sobre los jacarandaes de la plaza.
No tardaría en llover. Fran dobló desde Quiroga y Taboada hacia San Martín, Mili caminaba presurosa por la ancha vereda.
-Te llevo nenita.- dijo el muchacho .
- ¡Que suerte , seguro que si tengo que caminar hasta mi casa, me hago sopa!.- contestó ella
- No te preocupes, vamos, te acerco, el tiempo se viene abajo en un rato nomás.-
- Hoy es una linda tarde para comer tortas fritas – gritó Mili en su oído.
- ¡Dale! Pero vamos a tu casa, en la mía seguro que está Sole protestando porque tiene que ira a trabajar.-contestó él
- Listo, vamos.- respondió la Ardiles.
Cuando detuvo la moto frente al portón de entrada, cayeron las primeras gotas, gruesas , pesadas. Cuando la chica abrió para franquearle el paso, el aguacero se descargó con furia. Al ingresar bajo el tinglado abierto que conducía a la puerta de ingreso a la vivienda, el estruendo de las gotas en las chapas de zinc, les hacía gritar. Delfi los saludó sonriente desde una reposera en la que se encontraba leyendo en el extremo más alejado a un lado de la puerta principal. No había ningún camión estacionado en el amplio espacio, los tres estaban de viaje, por lo que la moto solitaria parecía más pequeña , desproporcionadamente pequeña, perdida en aquella gigantesca playa.
Saludó a Delfi con un beso y acompaño a Mili adentro, donde fueron necesarias las luces artificiales. Por la ventana se veía un encerado verde donde con letras blancas se leía “Transporte La Flecha Nogoyá Entre Ríos” ondeando por las ráfagas, sostenido por un cable de acero a manera de cortina. Tras él se observaba, cuando el movimiento lo permitía, el terreno de la esquina bañado de aceite, donde se amontonaban neumáticos y partes de vehículos dispersas sin un orden aparente. En algunas de las cuales la vegetación que las invadía, denotaba el tiempo transcurrido desde que fueron arrumbadas. La lluvia todo lo mojaba, formando charcos en el terreno irregular.
Fran se distrajo mirando esto y el vapor que formaba la cortina de agua al golpear contra la arista superior del muro que formaba la ochava.
- Me ayudas , o te quedas paveando.- le dijo Mili tras él.
- Discúlpame , miraba llover, y me fui con el pensamiento, muchas veces absorto por algo es como si me aíslo. Me encapsulo. Y esa lluvia tan densa me dio la sensación de algo maligno, como un presagio. Boludeces mías nada más.
- Eso último sin duda, yo no acostumbro a desmentir a nadie. Lo que sí. los tipos que vienen a comer tortas fritas conmigo, a mi casa, deben ayudarme con la masa por lo menos.
- Che, ¿y son muchos los tipos que vienen aquí a comer tortas con vos?- replicó él con sorna.
- Multitudes, pero por ahora el único sos vos, así que manos a la obra-contestó ella con una sonrisa mientras aparatosamente simulaba tomarlo de una oreja.- Lo más maligno que te puede pasar es que yo te corra con el palo de amasar.
- ¡ Quizás es lo que presagiaba la lluvia! Mejor te ayudo, antes que montes a la escoba y me persigas.
Los tres jóvenes riendo se dedicaron a la tarea de amasar, embollar, estirarlas con el palo cilíndrico y enharinado, hasta formar un círculo blanco y elástico.. Para luego echarlas en la grasa caliente , que crepitaba al recibir el disco de masa. Con lo que sobró fabricaron muñequitos y utensilios varios que fueron destinados al magma hirviente de la olla. El aroma de la fritura impregnaba todo el ambiente e incluso el tinglado donde se sentaron a matear y comer. Cuando el temporal amainó, luego de un par de horas de llover copiosamente, Fran se puso de pie
- Bueno-dijo-pájaro que comió voló-
- No te digo Mili, todos los hombres son iguales, una vez que están llenos se mandan a mudar y la dejan a una sola.- dijo la mas baja de las melli a su hermana.
- Si la vida es muy ingrata, con las mujeres hacendosas y de la casa- contestó ésta.
- La verdad chicas, que dos angelitos como ustedes , solitas , me dan tanta pena que en cualquier momento vengo a cantarles el a rro rro. ¡ Pobrecitas ellas!-dijo Fran mientras montaba en la moto.
- ¡ Quien sabe si te dará la voz para tanto! – le dijo Delfi mientras le arrojaba un trocito de torta frita.
El muchacho desplazó la moto con grandes zancadas, abrió el portón y salió a la calle, el vehículo arrancó con estruendo y se alejó por Hipólito Irigoyen, en el semáforo de Marchini se cruzó con el gordo Jorge, que venia desde el norte como quien sale de la Villa 3 de Febrero. El gordo lo saludó con un leve movimiento de cabeza y Fran le respondió con el índice de su mano derecha, el viento sur le golpeaba el rostro con algunos restos de lluvia. Notó la sonrisa el otro cuando pasó delante de él . Y pensó “¿de que se reirá éste boludo?” . sin imaginar que en la mente del gordo tomaba forma una idea, una idea que lo marcaría para toda su vida, una idea que desencadenaría el desastre.
Al llegar a su casa se encontró con su hermana que salía apresurada de la misma.
- ¡Dale nene!- dijo Sole- Alcánzame al trabajo que me quedé redormida.
- Subí – le contestó Fran.
Al oeste un retazo de celeste dejaba pasar los rayos del sol. La atmósfera fresca y limpia de la tarde les llenaba los pulmones. Los dos hermanos se marcharon felices sin saber que ya el destino había puesto en marcha su fábrica de penas. Que otras nubes comenzaban a formarse en el firmamento de su porvenir. Nubes éstas que ocultarían brutalmente el ingenuo sol de su inocencia.

viernes, 23 de julio de 2010

Séptima Entrada de Brumas

La mañana siguiente

Cuando Ami despertó un rayo de luz casi vertical ingresaba por la hendija superior del postigo. Estiró su cuerpo como un gato que se despereza y miró el reloj. Los muebles por efecto de la luz parecían dobles, uno material y otro de sombra. El silencio de la casa apenas era roto por el periódico chapoteo de una gota al caer desde la flor de la ducha. Giró su cuerpo y con ambas manos arqueo la almohada formando una herradura que enmarcaba su nuca y sus oídos, abrió los ojos de forma exagerada forzando los párpados y luego con un movimiento brusco se puso de pie. No era necesario hablar, ni gritar , ni reclamar la presencia de su madre de ningún modo, estaba ausente como casi siempre, o quizás como siempre, hasta cuando físicamente se encontraba a su lado parecía ausente. Recorrió la sala y se sentó en una silla de la cocina luego de extraer un pote de yogurt de la heladera , encendió el televisor , cambiando rápidamente de un canal a otro hasta detenerse en un programa de modas, las esbeltas modelos caminaban la pasarela con gracia y seguridad. Ami como siempre , deseó ser como ellas, vivir rodeada de lujos , recorrer el mundo, aparecer en las tapas de las revistas, posar sugerente en los avisos de ropa interior. Continuó mirando extasiada por largo tiempo, luego se dirigió al baño y se dio una ducha tibia. Se vistió con un pantalón vaquero y una remera. Sintió en su piel las manos de él, como si volvieran a recorrerla, cerró sus ojos y se dejó llevar por la sensación , por el recuerdo vívido de sus sentidos, que la rescataban de la soledad, corta pero insoportable soledad de su ausencia. Lo extrañó de forma intensa y súbita, como si la completa vigilia le hubiese quitado la coraza protectora del sueño, y nuevamente su alma desnuda se expusiera a la intemperie de las emociones. Encendió la FM y “ Ruleta” de Los Piojos sonó estridente. Envuelta en la música se tiró en el sillón y dejó volar sus pensamientos.



Las brumas.

Fran no había logrado conciliar el sueño con facilidad, largos minutos se quedó mirando el techo y pensando. Tratando de revivir lo que había pasado en esa noche, que para él tanto significaba. La noche deseada, aquella en que la ambigüedad no había tenido lugar, aquella en que las cosas fueron como siempre debieron ser. Repasó uno a uno los momentos vividos, quiso besar nuevamente cada beso, trató de acariciar nuevamente cada caricia, de captar cada mirada , cada sonrisa . Hasta que el sueño lo fue atrapando, sumergiéndolo en las profundidades de sus aguas mansas.
Su cuerpo se fue relajando, hasta descansar lánguido en el silencio acogedor de su cuarto. La voz de su madre y de su hermana conversando animadamente en la cocina , lo volvieron a la realidad, cuando la hora de la siesta promediaba. Fue cuando vio aquello por primera vez. La bruma. La bruma que ocultaba el piso de su cuarto, cómo si hubiera despertado en una ciénaga , como si su cama flotara en el miasma nauseabundo de un pantano , las voces familiares se alejaron hasta convertirse en un murmullo ininteligible , sintió frío, mucho frío. Apretó sus párpados, con ambas manos cerradas y reabrió sus ojos. Una súbita oscuridad lo invadió todo, fugaz. Luego todo volvió a la normalidad, Fran pensativo se quedó sentado al borde de la cama unos instantes. Convencido de que solo se trataba de un sueño tardío se dirigió a la cocina.
La tarde transcurrió con normalidad, pero de a ratos pensaba en aquello, alejándolo de su mente de inmediato, con la imagen de Ami. Su ángel de la guarda.



La colilla.

Matías se despertó taciturno, se arrojó agua en la cara con violencia, comió en silencio. Sin contestar las preguntas de sus padres, sobre su estado de ánimo . Luego salió a caminar por el Paseo de los Puentes, sentándose en un banco de cemento , inmerso en su rabia. Impotente y furioso.
-¡Pendejo de mierda, hijo de re mil putas!- dijo en voz baja para sí. Unas lágrimas cayeron por sus mejillas, pero no lágrimas de pena, lágrimas de odio. Un secreto deseo de venganza se instaló en su pecho, como una colilla encendida en un bosque reseco.
Chispa primordial de terribles incendios.



La Moto

No fue fácil , pero al final su madre le compró la moto. Una Agrale 125
usada , no era la Yamaha 600 del gordo Jorge, ni la Honda pistera del amigo de Sole, pero era una máquina , bien respetable .El negro le quedaba muy bien y estaba muy cuidada. Fran miró su bicicleta, con una sensación agridulce, la envolvió en un nylon que había sido la funda de un colchón y la colgó en el gancho que en la galería servía para atar la soga del pequeño toldo que cubría parcialmente el patio. Al hacerlo , fue como colgar su infancia , su pubertad y adentrarse en la adolescencia.
Miró la rueda trasera que giraba lentamente , tras su opaca cobertura dejando escapar el grave ruido del piñón. Y pensó, en que seguramente la bici se sentía abandonada, mujer al fin , sólo emitía esa queja rumorosa, sufría en silencio su destino. Rió de sus pensamientos y se dirigió junto a la moto , unos metros mas allá.. La lavó con un cuidado casi obsesivo, lustró los níqueles y pasó silicona a los espejos y las cuerinas.
Por el pasillo lateral sacó el vehículo a la vereda, montó y luego de dos o tres intentos el motor se puso en marcha, Fran arrancó con una brusca aceleración. Una estela de humo azulado lo siguió cuando giró por Bv Sarmiento rumbo al sur, los álamos pasaban rápidos uno tras otro , pasó delante del ingreso del Polideportivo a toda velocidad. Sentía el viento en su cara como una caricia del mundo. Se sintió suspendido en el espacio, se imaginó saeta, cortando el aire con su rostro. Al llegar a la planta de silos disminuyó la marcha girando sobre la explanada de piedritas blancas retornando a Nogoyá con el mismo entusiasmo. Recorrió todo el Bv Sarmiento , esquivando autos, en el semáforo de las cinco esquinas giró a la izquierda por Hipólito Irigoyen, condujo frente a la plaza de la Estación , y en su vereda vio a Mili la más alta de las mellizas Ardiles, que desplazaba sus encantos bajo los árboles. Fran se detuvo junto al cordón , sonriendo a su amiga, que se acercó casi corriendo y en un instante estuvo parada sobre los pedalines traseros, cuando la moto salió disparada hacia delante, ella se aferró a su cintura y emitió un gritito agudo y gozoso . Pasearon un buen rato, hasta que la dejó sobre calle 3 de Febrero en casa de una amiga. El resto de la tarde la pasó con Facu y el negro Seba en el Parque Ramírez, charlando y tomando mate.
- Lo que más me gusta de tu moto, loco, es que es negra, a mí me encantan las negras, sobre todo si son estilizadas, con mucha carrocería no me gustan de ningún color. Son más fáciles de montar las más livianitas.-bromeó el negro Seba.
- Con vos una blanca hace mucho contraste. Negro sobre blanco. No, no va, estoy en total acuerdo con vos Seba, las que a vos te convienen son las negras. Sos como El Zorro, sólo te falta la capa. Aunque algunos dicen que Diego de la Vega era comilón , pero son detalles que no hacen a la persona.- opinó Facu.
- ¡No seas loco , no me descubras! .- contestó el negro en broma
- Fuera de joda , loquito está buena tu moto, no como la Mili , pero que le vamos a hacer.- dijo Facu dando una palmada en la espalda de Fran que sonreía , tanto por las bromas de sus amigos como por la felicidad que le causaba poseer una moto. Si hasta ayer , su único medio de movilidad era su bicicleta , casi todos sus compañeros tenían motos ,algunos como Facu se movilizaban en autos. El se sentía desubicado, como discriminado por no tener un medio de movilidad, distinto de su mountain bike o de sus zapatillas. Bajo ningún punto de vista Fran creía que eso lo hacía mejor o peor, simplemente ahora se sentía más integrado con su grupo, más a la altura de sus compañeros.
- ¡Che despertate, te la nombramos a Mili y te quedaste tildado! Como se ve que a vos te gusta la flaca ésa, pero no sé Fran , si te agarra me parece que te deja seco como esas ranitas que se mueren al sol. ¡Exprimido como un limón!.- dijo Seba.
- ¡La verdad que limones no le faltan! Si me dejó dos moretones en la espalda , donde me clavaba los pezones cada vez que frenaba. Pero yo opino que al que le gusta la flaca es a vos no a mí, Seba- contestó Fran siguiendo con la chacota
- ¡ No te agrandes tanto! A ver mostrame ésas marquitas .- le dijo Facu a la vez que se arrojaba sobre él, que logró esquivar el manotazo de su amigo y salió corriendo sobre el césped recién cortado. Se persiguieron un rato entre risas, hasta que extenuados retornaron al banco , donde Seba mateaba plácidamente, tal vez pensando en la muchacha..

lunes, 12 de julio de 2010

Sexta Entrada de Brumas

Facu
Fran continúo caminando por Maipú hasta Bv Sarmiento rodeó la Escuela Alvear y con paso cansino se dirigió al Sur. Su mente era un desorden, pensamientos contradictorios ganaban alternativamente su conciencia. Al llegar a calle Alem , un Chevrolet 400 , pintado de un furioso color rojo se detuvo junto al cordón de la vereda, al bajarse el vidrio polarizado del conductor vio la sonrisa de Facu en el interior.
- Hola Fran , subí loco, vamos a dar una vuelta por el centro, a ver si lo encontramos al negro Seba.
- ¡ qué máquina Facu! Quedó joya.
- Lo terminaron de pintar el Jueves, ayer a la mañana me lo entregaron, lo ando probando , pero el viejo no me lo quiere dar hasta muy tarde. Le tiene miedo a los municipales . Yo le dije que no pasa nada, pero viste como son.
Fran casi corriendo giró por detrás del auto y subió por la puerta del acompañante, el potente motor de 6 cilindros lo empujó contra la butaca, cuando Facu aceleró bruscamente haciendo chirriar los neumáticos. En la esquina de 25 de Mayo encontraron al negro Seba, recién bañado, subió atrás y encendió su infaltable cigarrillo.
- Que nave, Facu, vas a tener que cuidarte, las nenas te lo van a querer arañar todo- rió.
- Vas a tener que reforzarle los amortiguadores, por si cargas algunas gordas- agregó Fran riendo con ganas..
- Los tiene bastante reforzaditos- contestó el conductor, mientras doblaba por Quiroga y Taboada frente a la Basílica- es a prueba de gordas muchachos lo tengo todo pensado, sino no voy a poder sacar a pasear mi novia-bromeó a su vez..
Continuaron paseando por calle San Martín que lentamente se llenaba de coches, lo que hacía el tránsito bastante lento. Las mesas de los bares en las veredas comenzaban a llenarse de gente, a ésa hora sobre todo familias. En la esquina de Tucumán vieron a las mellizas Ardiles que caminaban por la vereda, moviendo sus caderas insinuantes. Se detuvieron y las invitaron a subir, las chicas emitiendo grititos de júbilo se acomodaron junto al negro Seba . Facu continúo hasta la ruta 12 y por ésta doblo hacia el Este acelerando el coche que bramaba con cada cambio estirado hasta el límite de revoluciones, pasaron a toda velocidad por los dos primeros puentes y luego con sucesivos rebajes desaceleró para pasar casi a paso de hombre por la caminera, giró hacia el Aero club dando vuelta en la entrada empedrada regresando hacia la ruta casi a paso de hombre, el policía vestido con su chaleco fluorescente, le hizo un gesto con su índice en el párpado inferior de su ojo derecho, Facu le respondió con el pulgar elevado y retornó muy sosegado hacia Nogoyá. Se detuvieron en la YPF de la entrada y tomaron una cerveza alrededor del Chevrolet, mientras charlaban los cinco animadamente.


El hormigueo
.Ami entró a su casa desierta, encendió la luz de la sala, se dirigió a la cocina abrió la heladera y se sirvió agua de una botella de Seven up que estaba en los estantes de la puerta. Distraída caminó por la casa, encendió la televisión y miró sin ver una de las películas del Domingo por la noche. Aún le parecía sentir los labios de Fran , besando los suyos, ése raro hormigueo que le había recorrido todo el cuerpo, ése deseo animal de tenerlo cerca, de tocarlo. ¿Por que sería tan tonta y siempre lo arruinaba todo?. No quería que Fran adivinara lo mucho que deseaba verlo y estar con él. No podía hacer todo tan fácil, ya se lo recomendaron sus amigas. Los hombres toman lo que se les da y cuanto más fácil lo obtienen , más rápido pierden interés. Tan ensimismada se encontraba que cuando su madre entró , casi se le cae el vaso vacío, que hacía rato largo sostenía en sus manos.
- ¿ Qué te pasa a vos , que ni siquiera has puesto la mesa?- dijo la madre con ostensible mal humor.
- Ya voy – contestó Ami dirigiéndose a la cocina.
Solo la calidez de sus pensamientos, lograron protegerla de los gritos de su madre,
a quien veía como a la imagen de un película muda. Hasta el momento en que se
encerró en su habitación con un sonoro portazo, dejándola sola con sus ilusiones y
sus sueños, ésos que sin Ami saberlo su madre secretamente envidiaba. Como ese
viejo decrépito que sentado en un banco del parque envidia a los muchachos que
corren tras una pelota, privado para siempre de la vitalidad de la juventud..

Aquella noche.

Matías y el gordo Jorge, tomaban Fernet con Cola en una de las mesas que estaban sobre la vereda de la plaza Libertad. El gordo como siempre contaba una historia sobre alguien. Ahora hablaba de un fulano que cambiaba vaquillas de pedigrí por vaquillas de decimonovena categoría. Al parecer con éste recurso se había enriquecido. El gordo no sabía bien cómo, pero citaba a ilustres desconocidos como testigos incontestables. Se lo había contado Lucho Marioni que tenía una estancia cerca de Mansilla , se lo corroboró el Panchi Ortega que trabajaba con la viuda de Flores Schneider y todas cosas por el estilo. Cuando Vale y Flor se acercaron a su mesa, los sorprendieron, no las vieron llegar. Las chicas se sentaron en las sillas vacías y comenzaron a reírse. Ellos las miraron sin entender mucho, las saludaron sin mucho entusiasmo, las dos estaban en la pavada, eso era algo seguro. Pero eran lindas nenas. Siempre se debe sembrar para cosechar. El gordo Jorge, giró su silla hacia ellas, y les preguntó porque no las veía nunca por el Boliche, le contestaron con evasivas, que si, que no, que ya irían. El gordo le contó lo bien que se ponía, que dos gurisas como ellas la pasarían bomba, que el mismo se encargaría de atenderlas a las mil maravillas. Matías intervino diciendo que él mismo las llevaría, que yendo en grupo se la pasa mejor y cosas por el estilo. Además les dijo que lo ideal es que se juntara todo el grupito de ellas, seguramente si todas salían conseguirían autorización mucho más fácilmente. Así son los viejos, cuando ven que todos tus amigos van a un lugar , no pueden negarte a vos la posibilidad de ir. Y así fue nomás, las cartas estaban echadas , si bien aquella noche del bailable , las cosas no le habían salido bien a Matías , porque Facu se había ido a unas carreras, ahora todo se le sirvió en bandeja, y dos viejos cazadores como el gordo y él no dejaban escapar una presa tan fácil. Y sin la ayuda de nadie pensó Matías, solitas vinieron a la trampera.
Las luces de neón enmarcaban la fachada del boliche contra el cielo de la noche.
Los jóvenes se agolpaban contra la reja de la entrada, ingresando de uno en uno hacia el patio abierto que precedía al edificio principal. Fran , Facu y el negro Seba se entrechocaban en la penumbra esperando su turno , apretujados entre la muchedumbre , como una recua que lentamente ingresa al cargadero.
Cuando por fin traspusieron la entrada se mezclaron con los grupos que dispersos por el patio conversaban animadamente sobre el césped o en los senderos de piedrecillas blancas bordeados de antorchas que quemaban citronella.
Cuando Fran la vio, se dirigió sigiloso por detrás y la tomó con ambas manos por la delgada cintura, inclinó su tronco hacia delante y le besó el cuello. Ami , sorprendida, saltó hacia delante hasta casi chocar con Matías. Este la tomó en sus brazos y miró a Fran con cara de pocos amigos. Cuando ella giró y vio a Fran , sonrió y lo besó en la mejilla, demorándose en el gesto. Lo tomó del brazo y se puso a su lado. Matías le dio la mano sin mucho entusiasmo y tomando a Vale por los hombros , continuó charlando sin intención de integrar al recién llegado. Fran percibía la calidez del cuerpo de Ami casi pegado al suyo, y súbitamente un deseo compulsivo de abrazarla y besarla apasionadamente lo invadieron. Le habló al oído invitándola a caminar un rato. Ella lo miró por un momento y lo acompañó, siempre tomada de su brazo, en silencio. La música invadía el ambiente, aumentando su intensidad en la medida que se acercaban al edificio principal o la pista abierta que se encontraba en un extremo del gran patio, donde algunas parejas y grupos de chicas bailaban al ritmo del reggaeton , poco a poco se alejaron hacia la periferia acercándose al alambrado olímpico perimetral a cuya vera una hilera de fresnos de mediano tamaño formaban una cortina vegetal. Diversas parejas charlaban bajo los mismos, donde la sonoridad era menos intensa y se encontraba cierta apariencia de intimidad. Casi en el extremo más alejado del recinto, se detuvieron, sin hablar, él la giró suavemente asiéndola de sus hombros y acercando su rostro al suyo la besó largamente en los labios, saboreando el sabor de su brillo labial y sintiendo el temblor de su cuerpo apretado contra el suyo. Millones de años de instinto, se despertaron en su interior, a la vez que una inmensa ternura invadía su corazón . El estaba ahí, un hombre , como millones de hombres a través de todos los tiempos, apretujado contra aquella fragilidad, tan femenina y tan poderosa. Conociendo en un instante los misterios insondables de la humanidad, el impulso primigenio, la fuerza de gravedad que lo hacía caer en la maravilla del sexo. Y a su vez, dominado por ése otro impulso masculino de la protección, del sentir a la mujer pegada a su cuerpo como una frágil figura de cristal, que se podía romper a la menor brusquedad, como la ilusión.
Permanecieron largo tiempo abrazados, o quizás un breve tiempo si era medido por sus deseos. No eran necesarias las palabras pues el lenguaje corporal las reemplazaba.
Toda la noche hablaron de cosas triviales, riendo sin razón aparente, imbuidos de la felicidad del amor, o de lo que a esa edad puede interpretarse por amor.
Al final de la noche bailaron lentos retro, deseando que el día nunca llegara, deseando que aquel sueño nunca se acabara, que el día no los arrojara en sitios diferentes, que el día no los separara aunque sea momentáneamente, rompiendo el encantamiento de aquellos momentos de ensueño. Que la poción mágica de sus besos, no agotara su efecto con la salida del sol , con la claridad del alba.
Pero el día llega con la misma certeza con que toda noche termina, abrazados caminaron por Belgrano y por Bv España con el sol a sus espaldas y abejas en su pecho , con la miel del amor en sus corazones casi niños.
Matías desde la camioneta, los vio caminar abrazados y un súbito impulso lo hizo acelerar bruscamente y doblar por 9 de Julio con un rechinar de neumáticos radiales que expresaban su estado de ánimo.

jueves, 1 de julio de 2010

Quinta Entrada de Brumas...

La Ilusión.

Ami sonreía en la oscuridad, mirando el cielorraso de machimbre, mientras escuchaba a Alejandro Sanz en la FM “ ya lo ves que no hay dos sin tres, que la vida va y viene, que no se detiene..” ella ya no tendría el corazón partido., seguro que no . El sueño la reclamó desde la profundidad se su colchón y se hundió en él en un estado de gracia, podría decirse, con la gracia de la esperanza y la ilusión, sería más adecuado. Esa noche se soñó bella. Bella como una princesa de cuentos de hada, que espera a su príncipe encerrada en una torre del castillo. Con la certeza que vendrá a rescatarla en su caballo blanco y haciendo brillar el filo de su espada justiciera.



Los de la vereda y las Ardiles.

La música se escuchaba desde la vereda, mezclada con la voces de quienes estaban en el interior , como un fondo grave roto esporádicamente por alguna risa o algún silbido.
Un grupo de muchachos tomaba cerveza en grandes vasos plásticos transparentes y charlaban formando una ronda frente a los escalones que precedían el ingreso.
Fran y el negro Seba los vieron al doblar la esquina de calle 9 de Julio, continuaron acercándose lentamente, con las manos en los bolsillos.
- Me parece que ésta noche tendremos quilombo- dijo Seba a su amigo
- Estos locos, siempre arman lío, seguro que querrán seguir la rosca de los otros días. Por las dudas no nos pongamos cerca.
- Eso desde ya, pero si te agarran de punto, no tenés forma de zafar , salvo yéndote y muchas veces eso es lo que quieren, para soplarte las pendejas , así que si querés lograr algo hoy, tenés que evitar meterte en líos. Así de fácil nene.
- Nos hacemos los boludos nos mandamos adentro y chau.-dijo Fran
- Como digas jefe-dijo el negro Seba sonriente.
Ambos chicos pasaron junto a los muchachones , éstos los silbaron como a chicas, sin hacer caso a la provocación, sin darse vuelta , sin mirar, abrieron la puerta metálica con gruesos vidrios escarchados entregaron las entradas a las chicas de 5º que organizaban el Bailable y se mezclaron con los que estaban dentro.
Se pararon contra la pared, moviéndose al ritmo de la música , el negro Seba encendió un Marlboro, siempre que estaba entre la gente fumaba, probablemente en un intento de parecer más grande. Ambos muchachos sonreían a las chicas que pasaban indiferente delante de ellos. Momentos después se dirigieron hacia la barra y pidieron dos cervezas, si bien casi nunca tomaban alcohol , les pareció que si no lo hacían , tendrían el aspecto de dos nenes de pecho. Con sus grandes vasos plásticos comenzaron a caminar entre los distintos grupos que charlaban animadamente, chicas que bailaban solas, parejas que se hablaban al oído , algunos otros chicos como ellos que vagaban de un lado al otro del salón sin destino cierto. En un rincón cerca del baño, Vale , Flor y Ami estaban sentadas muy juntas, parecieron no verlos. Los muchachos siguieron caminando, se encontraron con las mellizas Ardiles, que si bien eran mayores, tenían simpatía por ellos, bailaron marcha , cumbia, hasta que las chicas se disculparon y se fueron a reunir con dos chicos de 5º año que estaban sentados en los taburetes de la barra tomando whisky. Riendo Fran y el negro Seba tomaron sus vasos de cerveza de la mesa donde habían estado las mellizas, y tomaron el caldo caliente que les pareció orina, pero como no tenían más dinero siguieron con sus vasos en la mano, bebiendo de tanto en tanto la poción amarga y tibia. Ami y sus amigas habían desaparecido. Fran sintió cierta inquietud, no mucha en realidad, la bebida alcohólica le causaba una sensación de indiferencia , de distanciamiento, por fin las vieron en el mismo grupo donde estaban las melli, los muchachos de la vereda las acompañaban, gesticulando y riendo. Las chicas los miraban con ojos pícaros. Fran se acercó con su amigo a un costado del grupo y se apoyo en la barra de espaldas con ambos codos apoyados en la misma, mirando hacia la pista y charlando con el negro Seba que se encontraba a su lado , casi encorvado sobre la barra y jugando con su vaso. Delfi la mas petisita de las melli , les arrojó un maní y les guiñó un ojo cómplice. Los chicos se acercaron , saludaron a Ami, Vale y Flor y se quedaron charlando.
-¿Qué hacen acá pendejos, porque no se van a tomar la leche a su casa? – les dijo uno de los de la vereda, riéndose y señalándolos con su mano en la que tenía un vaso de cerveza.
- Flaco nosotros no te molestamos para nada.- contestó el negro Seba.
- Mirá el nenito es malo, me parece que voy a tener que hacerle chas chas sino se hace humo enseguida.
-No se porqué te metes con nosotros, no queremos quilombo, estamos hablando con nuestras amigas- dijo Fran
-¡ Mirá soretito , las chicas están con nosotros! Y ustedes se borran ya si no quieren que los mate a
trompadas- dijo el provocador acercándose amenazante.
- ¡ Vos y cuantos más ¡ - le gritó el negro Seba súbitamente envalentonado.
El otro dio un paso adelante y tirando al suelo el vaso le arrojó una furibunda trompada, el negro Seba se agachó , evitando el golpe y descargó contra el otro un derechazo que dio de lleno en la mandíbula del más grande, cuando éste se tambaleó echándose hacia atrás le arrojó un puntapié que se estrelló contra sus testículos haciéndolo arquear hacia delante. Las chicas emitían grititos de nerviosismo y se arracimaron a un costado, en el preciso momento que otro de los del grupo de la vereda, golpeaba al negro Seba con un taburete en la espalda. Fran tomó uno de los vasos de whisky de los que acompañaban a las mellizas Ardiles y se lo arrojó al segundo muchacho impactándole la frente, no lo cortó por milagro pero lo mareo de tal forma que calló de bruces. Los muchachos de las Ardiles reaccionaron separando a los contendientes en el preciso momento que dos policías de adicional se acercaban corriendo hacia el sitio de la batahola. A los gritos apartaron al negro Seba y a Fran hacia el grupo Ami y sus amigas y a los otros dos los llevaron hacia el otro extremo de la barra, gritando y a empujones los acompañaron a la calle, luego volvieron .
-Ustedes también deben retirarse, inmediatamente y no quiero verlos más por acá , tan pendejos y ya armando lío,! pelotudos de mierda!
- Pero los van a matar afuera- dijo uno de los acompañantes de la mellizas Ardiles-estos gurises solo se defendieron, los otros armaron el lío-agregó
-Vos también querés que te raje, boludo- dijo el policía de adicional mas gordo.
-No , no quiero que me raje, solo deseo que a los chicos no los maten , entre todos los locos ésos que están afuera.
-Está bien pendejos, ustedes vienen con nosotros a la entrada, se quedan un rato ahí y luego se desaparecen.
Ami los tomó del brazo a ambos poniéndose en medio.
-Porfi dejálos, si ellos no hicieron nada, los del lío son los otros, si vos ya los conocés no hay lugar donde no armen pelea.
- Acá el que mando soy yo-contestó el policía gordo- los guachos éstos se vienen con nosotros.
-Bueno – dijo Ami- nosotras vamos con ellos. Y los cinco salieron hacia la puerta escoltados por los de seguridad.
- ¡Como lo fajaste Seba! – dijo Flor sonriente y gesticulando como boxeador.
-¡ Vos tenés buena puntería , Fran!- le dijo Ami al oído.
- A mi me quedó el lomo a la miseria , te cuento- dijo el negro Seba , en voz baja, las chicas rieron .
- Yo te hago sana sana ¿querés?- Le dijo Vale con un gesto malicioso , a la vez que le tocaba la espalda en forma teatral.
- ¡ Dejá loca que me haces doler! – Casi gritó el negro Seba.
- Nosotras en realidad no estábamos con ellos, vinieron y no los podíamos sacar de encima cuando Delfi les hizo señas a ustedes, las tres nos miramos como diciendo por fin nos van a sacar éstos tipos de encima- dijo Ami tomándose fuertemente del brazo de Fran.
- Vieron gurisas, se los sacamos de encima, lástima que casi nos sacan la cabeza a nosotros- contestó Fran en broma.
Eran casi las cinco de la mañana cuando el grupo se alejó caminando por calle Gdor. Contín hacia 9 de Julio, de los patoteros no había rastros, pero todos sabían que tarde o temprano ésta historia continuaría.
Al llegar al Soldado el negro Seba , Flor y Vale doblaron por San Lorenzo hacia el sur hacia la casa de Vale donde ambas chicas dormirían ésa mañana. Ami y Fran continuaron por Fray Saldaña Retamal para doblar por Fitz Gerald hacia la casa de Ami. Fran sentía el roce de sus pechos contra su brazo, y una sensación de placer lo invadía. Cuando le besó la mejilla en la puerta de su casa, aspiró el perfume de su cabello.
Al acostarse, ya de día aún percibía ése aroma y sonreía , olvidándose de las piñas y los canas. Inmerso en una dicha inexplicable y desconocida
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El Beso.

Cuando el Domingo a la tarde se encontró con Ami en el Parque del Bicentenario más conocido como parquecito Alem, al verla volvió a sentir la sensación de su cuerpo apretado contra su brazo. Sonrió se acercó a las chicas y se tiró en el césped con la espalda apoyada en un fresno.
-¿Cómo andas Tyson? – dijo Flor riéndose.
- Por ahora bien, no sé como andaré si viene la revancha- contestó Fran, arrojándole una pequeña piedra a la muchacha, que la retomó y se la arrojó a su vez. Ami se sentó frente a él, también sonriente , fijando sus ojos en los suyos.
- ¿Cómo andas loquito?- dijo
- Bien loquita y vos, a juzgar por tu aspecto estás muy bien – dijo en voz baja , para que no escuchara el resto del grupo, que estaban alrededor de mini componente, escuchando un CD de los Fabulosos Cadillac.
- No seas mentiroso.
- No soy mentiroso, estás cada día más linda Ami, la verdad que es increíble lo buena que te has puesto.
- Deja de embromar, Fran, vos sabes que mentir es un pecado, y además crear ilusiones es cruel.
- Yo no te engaño, te digo lo que me parece, y no es la primera vez que te lo digo, pero vos parece que no me quieres creer.- agregó abriendo los brazos en un gesto que expresaba impotencia.
- Sabés que te quiero pero como amigo, no sé , no me siento preparada para otra cosa por ahora.
- Por ahora, ¿ qué quiere decir por ahora?
- Eso ni más ni menos, por ahora quiere decir por ahora.
- Algún día nunca llega, dice el refrán- contestó él mirándola fijamente.
- Nunca digas nunca, dice otro refrán- respondió , ruborizándose.
El le tomó la mano y le besó los dedos, soltándola suavemente, Ami bajó la mirada y permaneció en silencio. Luego lo invitó a caminar un rato. Lo hicieron en silencio por calle 9 de Julio hasta Bv. España, luego se sentaron juntos en un banco bajo las acacias. Las sombras de la tarde se alargaban hacia el Este, cuando el sol se acercaba al poniente. Permanecieron largo rato sentados, silenciosos, como si el don de la palabra se les hubiera perdido, de tanto en tanto se miraban largamente y se sonreían. Fran le apartó la melena y le llevó el pelo detrás de la oreja, ella permaneció quieta. Luego se acercó y le dio un beso en la mejilla, demorando los labios junto a la piel de la muchacha y aspirando el perfume de su rostro. Ella cerró sus ojos, lentamente giró la cabeza y le ofreció sus labios entreabiertos, el aspiró su aliento en el beso prolongado, se sintió invadido por el súbito deseo de abrazarla con más fuerza, de atraerla hacia sí y de sentir nuevamente la suavidad de sus formas contra su cuerpo. La atrajo , ella se dejó atraer, él pasó su brazo sobre sus hombros.
rotando su tronco que parecía desarticulado , apoyando sus senos contra su pecho y creyó sentir el latir acelerado de su corazón en su piel. Fue un momento mágico. Luego el se apartó y mirándola fijamente le dijo
- Siempre me has gustado Ami, deseaba tanto besarte, que haberlo hecho me parece un sueño.
- Loco – contestó ella
- Quiero salir con vos, no quiero perderte
- No sé, Fran, perderme no me vas a perder, pero no sé.
- ¿Que es lo que no sabés Ami?
- Me gustas Fran, pero no se si te quiero, no sé si quiero salir con vos, no estoy segura- dijo ella inclinándose hacia delante y apartando la mirada, juntó sus manos sobre sus rodillas, entrelazando sus dedos nerviosamente.
El se recostó sobre el espaldar del banco y perdió su mirada en los autos que pasaban lentamente, repletos de gente que tomaba mate o conversaba animadamente en el día en que Dios descansó. Todo a Fran le pareció lento , en blanco y negro, pasó de la excitación de momentos atrás casi a la desesperación, sin punto intermedio. Cuando ambos se pusieron de pie, la noche avanzaba por el Este y las luminarias comenzaron a encenderse. Nuevamente el silencio dominó a los dos jóvenes que marcharon muy juntos hasta calle San Lorenzo, el la acompañó hasta Maipú doblaron en el Parque Champagnat hacia Bv Sarmiento, se pararon junto a la puerta de su casa.
Ella sonrió, le pasó la mano por la mejilla y suavemente besó sus labios fugazmente casi un roce, tan distinto al apasionado encuentro de un rato antes.
-Mañana nos vemos lindo- le dijo – Y no te vuelvas loco.
Dicho esto, entró a su casa, cerrando suavemente la puerta tras de sí.