sábado, 23 de agosto de 2014

Mi entrevista con Ruth Benzema

Saliendo de la tónica de esta blog. (publicación de novelas en episodios)  voy a publicar esta nota que incluye la entrevista que me realizó Ruth  Benzema en Cabeza de Buey ( Prov Salta)




En mi último viaje al Norte me alojé  en un lindo hotel llamado Marinas del Faro, si la memoria no me falla, sobre el lago de  la Ciudad  de Termas del Río Hondo en Santiago del Estero.  Mi habitación tenía su balcón sobre un pequeño jardincito que terminaba en el mismo lago donde descasaban pequeños veleros multicolores.  Un  ambiente ideal para escribir en mi libreta.  Más allá que lo escrito no tenga en general nada que ver con el paisaje. Los puristas además  harán una mueca de desprecio, por mi encabezamiento: “en mi último viaje al Norte…”  si para muchos Santiago no  es el norte y lo respeto.  Pero para mí un entrerriano panzaverde lo es, y para los patagónicos no les digo nada,  Bahía Blanca es el norte… en fin el relativismo.  Una tarde a pesar de ser Octubre  bajé con mi bata y mi toalla, provistas por el hotel y  con un logo precioso, a las piletas  que están justo bajo el faro que da nombre al hotel.  Un lugar magnífico, deck  y césped.  Un poco molestas las  tropillas de jubiladas que hacen acuagim con unos pibes que deben estimular su imaginación y su memoria remota. Me tiré un rato en la cómoda reposera de madera que en el extremo más alejado de las gimnastas me permitían con un escaso ejercicio de voluntad ignorarlas,  bajo  una palmera que apenas me protegía del sol.  Me deslicé con mi cuerpo de batracio por las aguas tibias en reiteradas ocasiones. Pero la sed no me la había logrado calmar el mate, mi inseparable compañero,  me dirigí  a  paso lento buscando  las baldosas atérmicas porque el hotel no me proveía de ojotas y yo no había llevado, es que en mi cabeza cuando planee mi solitario viaje “al norte”, solo pensé en zapatillas de trekking y borcegos.  Llegado al bar pedí un licuado de durazno y para mi sorpresa me encontré con una muchacha, que conocí en un encuentro de recitadores y escritores en la ciudad de Goya en 2009: Ruth  Benzema , una Tucumana  dedicada a la escritura como yo, pero que ahora según me comenzó a contar  estaba abocada  a tratar de comprender a la argentina y a su gente.  Muy  abarcativo el objeto de su trabajo, también así lo pensé yo mientras escuchaba aquello de sus labios.  Pero cada uno tiene su berretín,  quizás este fuera  mejor que la ristra de poesías bucólicas y lacrimógenas que por noches enteras me había obligado a leer en Goya, mientras yo escuchaba unos metros más allá el gemido del Paraná  lamiendo las barrancas y me imaginaba cuantos surubíes  me estaban esperando, mientras yo  escuchaba sobre constelaciones  “coyuyos” vibrando al atardecer “kakuy” y  “Crespines” y todas esas cosas que inspiran las noches de las poetas tucumanas, o de algunas o de esta únicamente. De todas formas ya no se dedicaba a la poesía, o  por lo menos actualmente me aclaró. Así fue como terminé  en su casa en la localidad de Cabeza de buey,  casi enfrente a la antigua estación del ferrocarril. Allí desarrolla su tarea a través de una organización sin fines de lucro llamada “La opinión de los ignorantes”.   No trabaja sola sino que lo hace a través de una pequeña comunidad de  reporteros.  Reporteros que van preguntando por la argentina a gente común y corriente distintas percepciones o interpretaciones sobre la realidad del país, su historia y su porvenir.  Ahí entendí aquello de comprender a la Argentina y a su gente.   Para mí el rustico jardín de aquella casa por la que pululaban los reporteros era  lo más parecido a mi concepción del paraíso.  Todas las mañanas me sentaba bajo un viejo molle (aguaribay para mí)  donde se encontraba instalada una mesa redonda, de cemento y  azulejos , con bancos semicirculares que me permitían  leer y escribir muy cómodamente y al resguardo de los  reporteros de “La opinión….”  La  tarde anterior  a mi partida, yo seguía viaje hasta la ciudad de Salta, tenía que  colaborar en la presentación del libro de una amigo, que lamentablemente  enfermó el  día de mi llegada y fue intervenido quirúrgicamente de urgencia, todo se frustró, pero yo en el momento que Ruth y un colaborador de nombre  Luis se sentaron frente a mi bajo la sombra del molle no tenía forma de saberlo. Y la historia de aquella presentación fallida sería muy larga de contar ahora. En definitiva  Ruth mi amiga poeta devenida en reportera compulsiva me pidió  como retribución  a su hospitalidad  que le  contestara algunas preguntas.
Lo que sigue es la transcripción de la copia de esta entrevista que Ruth me hizo llegar por correo electrónico y que estimo es la que fue o será publicada en algún momento en “La opinión de los ignorantes”  pues sé a ciencia cierta que tienen  abundante material,  miles y miles de opiniones diversas con las que esperan comprender a la argentina y  a su gente.
En  mi pequeño pueblito entrerriano, Nogoyá, la corona de la Virgen del Carmen está compuesta por miles de anillos de casamiento que donó la población para su confección,   valga la analogía lo que sigue es mi pequeño anillo en la corona que Ruth y sus colaboradores confeccionan día desde  cabeza de buey en sus interminables viajes en busca de respuestas.

Material  en bruto

L.O.I: ¿Qué  es usted?
G.C: Soy un  hombre que busca. A veces encuentro  a veces quedo con las manos vacías.
L.O.I: ¿Qué es lo que busca?
G.C: Busco historias.  Busco  rastros de otros en general, pero también en el transcurso de esa búsqueda  voy viviendo mi propia historia.
L.O.I: ¿Dónde busca?
G.C: No tengo una sola respuesta para esa pregunta.  Tal vez no se la respuesta, o no existe una respuesta unívoca.  En todo lo que hago está implícita mi búsqueda, como mis sentidos.
L.O.I: ¿Podría ser más claro?
G.C: Me refiero a que no todos los actos (sería un absurdo afirmarlo) son  instrumentales a las búsqueda.  O no por lo menos en el terreno de la conciencia y de la razón. Quizás en el campo pre reflexivo, pero eso no tengo yo forma de saberlo, por definición no lo puedo abordar desde mi conciencia.  A veces la búsqueda es en un lugar físico, por eso le digo que no tengo o no conozco la respuesta, a veces la búsqueda está dentro mío  o  en un texto.  A veces hasta en un sueño. Además lo que yo llamo historias pueden tener otras denominaciones más adecuadas o definiciones  más precisas.  Uno busca en el mundo, en lo externo…
L.O.I: ¿Es lo que anota ahí en esa libreta?
G.C:   Si.  En este caso son apuntes de este viaje.
L.O.I: ¿De qué se tratan sus apuntes?
G.C: Son variados.  Por ejemplo me llama la atención la cantidad de  chicos en situación de calle pidiendo en los bares, restaurantes, iglesias. Forman parte del paisaje.  Yo diría que del norte de Santa Fe y Córdoba para acá.
L.O.I: ¿No los ve en Rosario, Paraná, Santa Fé?
G.C: Tiene razón, si los veo. Pero me parecen más notables acá. Allá veo los chicos en los semáforos, limpiando parabrisas, veo los chicos de trapitos, veo los abrepuertas en las terminales. No, no soy ciego y me duelen también.  Pero aquí es como si los niños en situación  de calle son más visibles porque se observa un gran contraste, entre las clases acomodadas y los excluidos.
L.O.I: ¿Usted entonces justifica la exclusión en lo que podríamos denominar el país central?
G.C: No yo no justifico nada.  Yo realizo una descripción que es lo que usted me está preguntando  luego si quiere realizaré un juicio valorativo.  Yo digo que la pobreza es más evidente en sitios donde la desigualdad es mayor y eso no es un invento mío, ni mucho menos existen índices como el  coeficiente Gini, que lo valoran.
L.O.I: ¿Pero cree usted que se puede hablar de los excluidos con tanta asepsia?
G.C: No se realmente adonde va dirigida su pregunta.  No creo que las mejores soluciones a los grandes problemas nacionales surjan  de los momentos de alta emotividad.  Al contrario creo que para   modificar una realidad tan dura como la argentina falta razón.   Razón que nos permita conocer la realidad dura y pura, convenir acciones para mejorarla, planificar los pasos a seguir etc. Y no creo que esa sea una posición Aséptica o por lo menos con la carga negativa que a mi criterio se le dio al término.
L.O.I: ¿Y cómo cree usted que se llegará a ese escenario, sin protestas sociales demandantes de cambios?
G.C: Bueno eso es otro enfoque. Coincido con usted que la protesta social es necesaria para poner sobre el tapete la necesidad de cambios.  No tengo ninguna duda al respecto.
L.O.I: ¿Y por qué  cree usted que con las desigualdades que  marca estas protestas o estos movimientos sociales que reclaman el cambio no son más visibles o más activos?
G.C: Yo marco lo que observó, carezco de información estadística veraz, como para conocer la evolución  de esta situación de exclusión, si marcha hacia la exclusión definitiva y estructural o si por el contrario se marcha hacia modelos más inclusivos.  Esto lo digo independientemente del discurso de los gobernantes o de los opositores.  Además debemos ser conscientes que nuestro país  presenta una estructura o  una superestructura diría yo  que es el peronismo, que de alguna forma actúa como un elemento de estabilización social.   El peronismo hoy por hoy, no es un conjunto de principios o postulados políticos, es una herramienta para obtener y manejar el poder.  Una herramienta capaz de  llevar al gobierno al Teniente General Perón  pero también a Cámpora,  Maria Estela Martinez,  el neoliberalismo vernáculo y privtizador del riojano Menem,  el  supuesto desarrollismo del fugaz Duhalde o  a los  Kirchner con sus luces y sus sombras. Esa estructura sin ideología, cuenta con una burocracia también sin ideología y disponible para tomar cualquier rumbo.  Pero reitero actúa como un factor que coopera con la estabilidad social… también es capaz de sembrar el caos como ha ocurrido varias veces.
L.O.I: ¿Usted entonces cree que el peronismo es responsable del status quo o de su preservación?
G.C: No  como único responsable desde luego.  Sería absurdo plantearlo en esos términos.  La oposición  no peronista es escasa. El “no peronismo” y lo digo  a propósito para diferenciarme del “Antiperonismo”  es muy poco  visible en la actualidad, y encima contiene en sí sectores de “antiperonismo”(como Lilita Carrió) que atrasan cincuenta años.  En el menú de supuestos sucesores del actual gobierno que no ha logrado ganar su batalla contra la pobreza y la indigencia, se  encuentran Massa , que fue funcionario de este gobierno y hasta jefe de gabinete,  Scioli elenco estable de los últimos gobiernos peronistas,  Macri  un empresario neoliberal muy cercano al peronismo de derecha y a la burocracia sindical y no mucho más.  En el Unen  Cobos y Binner, los únicos “no peronistas”  Sanz y Carrió  que se pueden definir como “antiperonistas” y luego Pino solanas,  Libres del sur etc que tienen un raíz peronista.   Pero  todos estos son nombres, nada más que nombres. No existen   edificios ideológicos,  ideas,  proyectos concretos para modificar la realidad.  Por eso creo que Argentina carece de  partidos políticos reales que puedan nuclear  por un lado a las derechas conservadoras y liberales, por otro a las social democracias y por otro a las izquierdas  mas ligadas a la lucha de clases. Porque existen dos niveles de políticas: las coyunturales que actúan sobre los efectos de las crisis como un paliativo, lease subsidios, planes, estímulos etc y  las de fondo que nacen de las preguntas "¿Qué cosa queremos para el país?" y  "¿Por qué?" y eso requiere una ideología en un sentido u otro.  Ambos niveles de políticas son interdependiente y el éxito de una depende de la otra.
L.O.I: ¿En definitiva cual cree que es la salida?
G.C : Si yo la supiera la gritaría a los cuatro vientos.  Aunque también en tema de la “visibilidad” que usted marcaba antes es importante. Hoy los medios de comunicación son los medios de modulación de humor social. Y esos medios responden masivamente a intereses cercanos  al poder político o a determinados grupos económicos de presión. La supuesta democratización de los medios quedó a medio camino.  Eso también contribuye a la falta de “visualización” de la protesta social o la injusticia.   Argentina no es un país rico, es un país que tiene una porción la pampa húmeda y el litoral con una gran riqueza, agricologanadera e industrial (incluyo a  Córdoba) el resto es un país mucho más retrasado y olvidado. Quizás también por las políticas populistas o no.  La destrucción de los ferrocarriles en los años noventa fue catastrófica.  Más allá que debemos rediseñar nuestros ferrocarriles, puertos , matriz energéica etc.
L.O.I. ¿Y su búsqueda?
G.C: No tenga dudas , mi búsqueda sigue. ¿Y la suya?
L.O.I: Yo solo pregunto.  Gracias

miércoles, 23 de julio de 2014

Gallito Ciego. Novela. Cuadragésimo Séptima Entrada

Comparto otro  pedacito de Gallito Ciego.  Quizás se van ordenando los caramelos...




XV  El mago y el cerrajero.


Cuando ví que se lo llevaban, supe que era alguien que buscaba respuestas. Yo tengo esa capacidad. Sobre todo al atardecer, se exacerba. Por eso el rostro de aquel muchacho quedó nítido en mi memoria. Como en un espejo.  Y lo vi rodeado de las imágenes del espanto. Esas que proliferan en esos huecos inmundos. Que habitan en residencias invadidas por los miasmas del mal. Que tironean los harapos fétidos de la muerte para que vuelva su rostro hacia nosotros. Los que sueñan con los frutos de los abismos. Los que tienen su alma invadida por las sombras. Percibí a aquel muchacho. El de mi espejo. Como a un adolescente inocente adentrándose en un bosque maldito. Y su imagen me rondó. Por muchos días lo ví en sueños y lo recordé en vigilias. Buscaba respuestas. Respuestas que escapan al campo de la razón. Aún de las realidades más oscuras.  Instrumento involuntario de fuerzas encontradas. Cuando ví que se lo llevaban lo supe. Pero callé . Permanecí sentado en las penumbras de mi habitación de la cual casi nunca salgo. Pero no pude huir de mi espejo. Y su rostro volvió una y otra vez como reclamando. Por momentos cerraba mis ojos con toda la fuerza de mis párpados y apretaba mi cabeza con mis manos, para extirpar aquella imagen de mi memoria.  Ese tumor especular desde el que me preguntaba. Vi al maestro negro con sus rizos blancos sonriente tras él. A su espalda. Y vi al elegido a su lado. Y percibí el olor nauseabundo, de sus almas podridas. De vez en cuando la ronca voz de Iñaki me arrancaba de mis pensamientos. Me dejaba la comida en una bandeja. Siempre prolija. Y quedaba largos ratos mirándome sin decir palabra. Iñaki era mi cancerbero. Mi guardián quien tamizaba mi contacto con la realidad. Con el afuera. ¿Por qué no habrá cerrado la puerta  esa tarde? ¿Por qué no me habrá protegido de esta inquietud que me consume? Trato de concentrarme. Trato de hacer retroceder al maestro negro. Trato. Me parece que mis fuerzas no son suficientes para enfrentar tanto poder. Tenebroso poder. Escucho, a mi alrededor,  un batir de parches. Manos que golpean el cuero con ritmo monótono. Pies que se mueven descalzos sobre la arena y las piedras. Cuchillos sacramentales que marcan la piel, que transforman. Que convierten en pasajeros del inframundo, en vigías y mensajeros. Parches que baten la noche. Que horadan mis oídos. Trato de concentrarme  y el maestro negro que se intuye en las sombras de los arbustos. Presencia invisible. Poco a poco trato de localizarlo, de ver sus ojos inyectados de sangre. Su pelambre blanca sin tiempo. Y me canso. Me canso  y veo al de mi espejo tirado en el piso. Como dormido. Y trato. Y la voz de Iñaki que perfora las tinieblas de ésa noche. Y me rescata.  Alargo mi mano y la poso en su rostro. Él permanece serio mirándome como de otra parte. “Papá descansa” me dice y me sumerjo en mis sueños inquietos. Y la imagen del muchacho me persigue. Y despierto sudoroso en medio de la noche, escuchando la respiración acompasada de mi hijo. Iñaki mi cancerbero. Mi vigía. Mi guardián. El que olvidó la puerta abierta. Para que yo pudiera ver al que busca las respuestas. Al que será arrastrado al infierno, ignorante de su destino. Y los parches que se acercan como el traqueteo de un tren. 

martes, 3 de junio de 2014

Gallito Ciego Novela. Cuadragésimo Sexta Entrada

Despues de algún tiempo continúo con la publicación. Develando el misterio de los muertos que caminan y todas esas cosas...



                   XIV  Consultorios y librerías.


-Sí, al tipo lo pusieron ahí de eso no tengo ninguna duda-me dijo Schumacher, mientras de pie delante de mí me alcanzaba una taza de té. Parecía más joven de lo que realmente era. Era un hombre consecuente con su prolijidad. La misma que mostraba cuando no era norma serlo. En aquella universidad revolucionaria y convulsionada. Buen tipo Schumacher. Siempre lo aprecié más allá de no haber compartido el camino en la lucha.  En ese mismo momento pensaba que me agradaba más estar con él un reformista que con Horacio un  verdadero duro en aquella época. Quizás yo me había ablandado con el paso del tiempo. Pero Horacio ahora era empresario. No se había unido a las FARC o a los Zapatistas.-Todas las evidencias anatomopatológicas, o sea el examen de los tejidos postmortem-continuó-no dejan duda ninguna con respecto a que ése cadáver tenía por lo menos tres o cuatro días de muerto. Sin considerar que  había sufrido una primer necropsia, posterior a su homicidio.-se detuvo un momento para sorber  su té, se acomodó los anteojos metalizados y continuó.- Como te imaginarás, negrita, nadie puede sobrevivir a una necropsia. Más allá que lo que acabo de decir es un absurdo absoluto.-sonrió tímidamente-Es una práctica quirúrgica que se realiza sobre un cadáver, por lo tanto es absurdo hablar de sobrevida.  Además tuve oportunidad de ver el protocolo de la necropsia anterior. Al tipo lo mataron a balazos. De eso no hay ninguna duda.-me miró con la expresión de quien había dicho todo lo que sabía.
- Te agradezco Javier-le dije-Lo que pasa es que tengo un interés muy especial en todo este asunto. Por una confusión nada más.
-Era amigo tuyo
-No, no era casualmente un amigo. Pero un conocido. Sí un conocido.
-Bueno lamento no poder ayudarte más-me dijo haciendo un gesto de impotencia con su rostro y sus manos.
-Me has ayudado-le dije-Me has ayudado bastante.¿que dirías si yo te dijera que lo vi caminando por calle Tucumán dos o tres horas antes que lo encontraran?
-¡Qué es completamente imposible! Los muertos no caminan-me contestó serio.
-Pues yo lo ví-le dije mirándolo directamente a los ojos.
-Evidentemente , negrita, se trata de una confusión. No es posible que haya sido la misma persona.  Te lo acabo de explicar.
-Si, y no tengo porque no creerte.-contesté-Pero yo conocía a ésta persona. Lo conocía mucho y lo seguí hasta que ingresó a la iglesia. Si hasta me saludó. 
-No se, para mí eso entra en el campo de lo inexplicable. Una posibilidad es que hayas visto efectivamente a este sujeto. Pero no el día en crees haberlo visto. Muchas veces ocurre. Sobre todo cuando las noticias se difunden con cierto retraso como en este caso. Quizás eso  es lo que te causó la confusión. Es probable que lo hayas visto el Domingo anterior,  a su asesinato.
-Es posible Javier-le dije pensativa-Es posible.
- Si, seguro que es lo que ocurrió. Se por comentarios que están tras la pista de unos adolescentes que habrían profanado la tumba y extraído el cadáver para realizar esta broma. Macabra. Pero broma al fin.-me dijo tratando de explicar la situación de tal forma de borrar mis dudas. Seguramente su espíritu racional no le permitía ni siquiera por un momento salirse del campo de lo científicamente explicable y demostrable. Me puse de pie.  Había averiguado lo que deseaba. Ahora  debería investigar por otro lado. Le di un suave abrazo, un beso en la mejilla y me despedí. Jessica que había permanecido a mi lado escuchando como ausente me preguntó.
-¿Vos crees que te podés haber equivocado de día?
- Parafraseando a mi amigo Javier Schumacher, es posible pero no probable. Yo se que Domingo fue el que lo vi.-contesté
-¿Y estás segura que era él y no una persona parecida?
- Existen rostros que nunca se olvidan-le dije mirándola  pero viendo aquellos años en que creímos en la patria socialista, en que Evita sería montonera. En que nuestros sueños dieron de cabeza con muchos Serras manejados por López Rega y su triple A,  con otros muchos Serras infiltrados en nuestras organizaciones, delatores, traidores. Con Serras conformando bandas de predadores armados por el poder.-No tengas dudas que lo reconocí y  lo volvería a reconocer en cada oportunidad que lo viera.- guardé silencio.  Un silencio pesado. Jessica me tomó el brazo y caminamos juntas, largo rato, cada una inmersa en sus pensamientos. Por fin ella me dijo
-Y el pibe. ¿Crees que está en peligro?
-Si, lo está. Y no podemos advertirle nada. El no sabe con lo que se enfrenta. Por seguir el rastro de éste  hijo de puta, dio con el nido de víboras en pleno. Nosotros sabíamos a través de un tipo, un tal Furno, de la existencia de una organización de exrepresores y neonazis  que al parecer practicaban magia negra. Este Furno era también una porquería uno de esos soplones  a sueldo, un tipo capaz de vender la madre por un peso. No le dimos mucho crédito. Hasta ahora. Hasta que yo lo ví a Serra caminar hacia la Iglesia y comenzamos a seguir la pista de su cadáver. Estos tipos que se hacen llamar la Hermandad del Gallo Azul, según Furno robaron las manos de Perón-me detuve, miré la cara de sorpresa y la palidez en el rostro de Jessica.-Eso dice Furno, ya te dije que es un tipo de la más baja calaña, que su único interés era el dinero.  Como su información no era digna de mucho crédito Horacio no le pagó y el tipo desapareció. Casi habíamos olvidado todo ese episodio. Hasta ahora.
-Entonces no es tanto haberlo visto a Serra muerto caminando lo que te preocupa sino la existencia de esta agrupación de fanáticos- afirmó Jessica como comenzando a comprender.
-Si y no. Si me preocupa que de la forma que sea esos grupos permanezcan activos. De ellos no puede salir otra cosa que no sea violencia y muerte. Pero me preocupa también que Serra camine por las calles después de muerto. Y esta Hermandad practique ritos mágicos. No te rías .
-Me parece que ves fantasmas en el aire. ¡Las manos de Perón! ¡Qué boludez!-me dijo Jessica con una sonrisa que iluminó su rostro como casi nunca.
-Para vos o para mí es una boludez. Pero no todo el mundo lo considera así. ¡Hay gente que les prende velas a Perón y a Eva! No te confundas. Ahora en pleno siglo XXI, no en la edad media. No te confundas.
-¡Vamos negra! Horacio y vos me parece que se están volviendo locos. Además él dice que al pendejo lo levantó la gente del chancho Guzmán y a ése lo tenemos hasta las bolas.-me dijo nuevamente seria.
-Si, al pendejo lo levantó la gente del chancho Guzmán. Todo lo indica.- le dije a la vez que la invitaba a entrar a una librería. Quería pensar. No discutir.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Gallito Ciego Novela Cuadragésimo Quinta Entrada

Exequiel  reflexiona  luego  de  la golpiza  y la advertencia.



XIII  Bacteria.


Después que Riedel Liand me dejó enfrente a mi edificio. Tomé el ascensor como en un sueño. Mi cuerpo molido me dolía horrores. Entré a mi departamento y  me tiré en el sillón del balcón. Miré la ciudad enorme que se revolvía en sus estertores de máquinas y multitudes. Indiferente como un monstruo dormido. Ajena a los pequeños sufrimientos individuales. Me sentí creo que por primera vez en mi vida desolado. El miedo y la paranoia que me habían invadido en las últimas semanas se había transformado en un sentimiento peor, como el de aquel soldado que herido se ve en medio de la nada, abandonado a su suerte. Olvidado de banderas y consignas patrioteras. Lejos de las formaciones y las arengas. Enfrentado a la miseria de su cuerpo lastimado. Invadido por escalofríos y temor. Recordando la tibieza de la cocina de su casa en invierno. Pero no soy un soldado. He cometido actos de una irracionalidad lindera con la locura. Por propia voluntad. O quizás por una temeridad que yo mismo desconozco. “No se olvide de concurrir a la ART” me había dicho el muy hijo de remilputas. Y si para él era solo un empleado. Y no sé por que para mi. dejé en algún momento de serlo. Por que me adentré en todo este asunto más allá de lo necesario. Mucho más allá. Y ahora aquí destrozado en mi cuerpo y mi autoestima. Mastico esta rabia y siento como si la urdimbre de mi cordura comenzara a abrirse, a deshilarse. A volverse una informe masa de hebras. Y realizo un esfuerzo para volver a unirlas, a tejerlas. Fijo mi mirada en los ventanales que brillan con el sol, como una miríada de papelitos metalizados pegados a las moles impersonales. Y pienso como ése pequeñito rectángulo de cielo reflejado cubre un pequeño mundo. Un microcosmos. Y me imagino a mi mismo así. Solo un habitante más de uno de esos micromundos con mi pequeño retazo de cielo.  Un ser muy poco más importante que una bacteria. Una bacteria suicida. Temeraria. Estúpida. Cierro los ojos y nuevamente me invade la rabia, esa rabia indiscriminada.  Veo al  desgraciado de la campera gris, acompañando a las ancianas, siento náuseas, creo que voy a vomitar. Me dirijo al baño, con dificultad por mi brazo enyesado, vomito. Vomito un liquido blanco espumoso. Me mareo. Debo apoyarme en las paredes para ponerme de pie. Camino como un borracho hasta mi cama y me desplomo de espaldas. Vuelvo a cerrar los ojos. Mi micromundo gira como en un torbellino. Y yo periodista-prometedor devenido en detective-bacteria. Por propia voluntad. Sin haber sido incitado ni obligado. Yo individuo ignorado del monstruo urbano. Comienzo a llorar y mis lágrimas se despeñan hacia la almohada como una lluvia gruesa sobre un campo reseco.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Gallito Ciego Novela. Cuadragésimo Cuarta Entrada

Continúo con la historia, probablemente un poco enrevesada pero poco a poco   todo toma sentido... Espero les agrade.



-No es necesario que te pregunte si recuerdas al Oso Videla y a Serra. Conozco la respuesta-guardé silencio y lo miré-Durante años busqué la forma de demostrar su participación en todo aquello. Pero no lo pude hacer. Nadie pudo realmente relacionarlos. Con pruebas, claro, con testimonios. Vos y yo lo sabemos. Probablemente más yo que vos. Pero sabés que no miento.-Él me miró en silencio y asintió con un leve movimiento de cabeza. Le hice un gesto preguntándole si era posible fumar. Después de todo era la casa de un médico. Se puso de pie fue hacia  la biblioteca y me trajo un cenicero triangular de bronce. Su estado impecable me demostraba que nadie lo había usado en años. Si es que alguien lo había usado alguna vez. Extraje un parisienes lo encendí, di una profunda pitada, sentí el humo ingresar en mis pulmones.- Hace mucho tiempo que trato de saber de las actividades de éstos tipos.  Ninguno de los dos era un intelectual. Más vale eran toscos soldados. Fanáticos. Su ideología sabes muy bien, era básica. Una especie de nacionalismo troglodita. Irracional. Su origen en grupos de la derecha violenta del primer lustro de los setenta.-me detuve para fumar. Fernando me miraba con un gesto en el que adiviné el aburrimiento- Me doy cuenta que  todo esto ya lo sabés y que como me has dicho antes no te interesa demasiado. O por lo menos no es algo de lo que tengas ganas de ocuparte ahora, después de tantos años y de tantas penurias.
-Si Horacio, sabés muy bien que es así-me dijo mientras con su mano derecha acariciaba el pasamanos del sillón y su mirada se perdía en un punto indefinido de la pared.- hace unos minutos te lo he repetido. No se a que viene toda esta historia.
-Lo que pasa es que últimamente han ocurrido algunas cosas muy raras-dije tratando de disimular mi ansiedad mientras apagaba el cigarrillo en el cenicero inmaculado-Todo empezó unos meses atrás. Al principio nada que me sorprendiera realmente. Pero después las cosas se tornaron más serias. Volviendo a las historias viejas. ¿Recordás por qué al Brujo le llamaban Brujo?-él me miró con un gesto por demás elocuente. Evidentemente pensaba que quizás yo sufriera una especie de alienación y requiriera de su atención profesional. Luego con la cabeza realizó un gesto de afirmación. Yo diría que condescendiente o quizás más adecuadamente piadoso- Siempre se relacionó a López Rega con actividades esotéricas. Con magia negra y todas esas patrañas. Hasta se dijo que a los pies de la cama del general agonizante, realizaba ritos e invocaciones. Bueno para no aburrirte, el grupo de estos tipos al parecer también sigue el mismo camino- Fernando inconscientemente abrió sus ojos en una clara demostración de sorpresa, luego  frunció el ceño, respiró profundamente y me dijo con un tono que demostraba incredulidad
-¿Viniste para hablarme de magia negra? No puedo creerlo. Si no te conociera de tanto tiempo pensaría que estoy hablando con un loco.-Se inclinó hacia delante apoyando sus codos en las rodillas para estar más cerca de mí  y con vos casi susurrada  continuó-¿hace mucho que estás relacionado con ese ambiente?
Con mis palmas hacia delante como quien pretende detener algo que se le viene encima, negué con la cabeza. Extraje otro cigarrillo y lo encendí. Había comenzado a dudar de la oportunidad de haber venido. O mejor dicho de su utilidad. ¡Lo que tenía para contar era tan disparatado! Traté de buscar un argumento, una comparación quizás me ayudaría a explicarme
-No-le dije-no me malinterpretes. Yo no creo en la magia negra. Ni en nada que se le parezca. Nunca he afirmado semejante cosa. Solo he dicho que López Rega el creador de la triple A, tenía esas creencias. Y hace poco descubrí que éstos aparentemente  siguen ése camino.
-¡Esos tipos son vulgares asesinos!- me interrumpió Fernando- con o sin brujería o satanismo. La realidad de sus actos han superado la imaginación del más cruel de los brujos. Quizás no la de El Brujo. Ellos trajeron el infierno a la tierra. Lo sabés. Pero nadie sobrevivió para inculparlos. Punto.
-Ya lo sé- le dije conociendo el temperamento explosivo que él ocultaba tras su apariencia calma.- Ya lo sé. Pero ellos forman parte de una banda de fanáticos. Y han reclutado gente para su causa. No sé que es lo que traman. Pero traman algo grande. No sé que cosa. Si secuestros, homicidios, desapariciones. No sé. Pero algo importante seguramente. Y en el medio de todo eso están las ceremonias. Invocaciones. Adoctrinamiento. Así como los fanáticos de algunos grupos del Islam se inmolan en nombre del Corán. Y es casi imposible prevenir sus actos. ¿Qué castigo se puede aplicar mayor que la muerte? Y ellos se suicidan. Quedan fuera de todo sistema punitorio. En el campo de lo irracional. Estos tipos están tomando ése camino y por eso les temo. –me detuve.
- Existen muchos grupos espiritistas en nuestro país.  Si lees los diarios con atención  encontrarás todas las semanas dos o tres cosas relacionadas con su accionar. Es el imperio de la ignorancia nada más.- me contestó ahora sereno.
- Sí, pero lo de éstos tipos es diferente. Intuyo que es diferente.-dije un tanto desalentado-Ellos de alguna forma quieren volver a un pasado de violencia. Instalar otra vez el reino del terror. Pero bueno no tiene mayor importancia. Solo quería comentártelo , ahora se me hace tarde.- dicho esto me puse de pie y le ofrecí mi mano.
Mientras se la estrechaba, miré la foto en el Zócalo. Ahora me pareció algo parecido a los retratos que se encuentran en las tumbas. Solo recuerdan lo que ya no es.