lunes, 26 de septiembre de 2011
Gallito Ciego Cuarta Entrada
sábado, 17 de septiembre de 2011
Gallito Ciego Tercera Entrada
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Gallito Ciego Segunda Entrada
jueves, 8 de septiembre de 2011
Primera Entrada de Gallito Ciego
GALLITO CIEGO
sábado, 27 de agosto de 2011
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viernes, 25 de marzo de 2011
Entrada Final de Las Brumas del Destino.
Epílogo
Todo lo que he narrado me lo han contado. Muchas personas.
Una historia que va de la sonrisa al llanto , de la inocencia a la desesperación.
Me lo han contado como se cuentan los misterios. Lo inexplicable. Con las medias palabras de la gente sencilla. Armando el rompecabezas he logrado éstas imágenes descriptas en palabras. Quizás alguna imprecisión se debe a las fallas de mi memoria.
El tiempo es como la arena que va borrando las huellas en el desierto. Y los recuerdos no siempre son la exacta representación de la experiencia que los originó.
Lo del loco Santella, muchos que lo conocieron, lo dan como un hecho cierto. Probablemente un trastorno mental. El delirio de un solitario, apesadumbrado por alguna culpa oculta, por algún temor.
A la vieja de Montoya la localicé , pero nunca me atendió, las cuatro veces que fui no respondió al llamado del cencerro ni al batir de palmas. Se por sus vecinos que está viva y que de vez en cuando se la ve, alrededor de su casa o es visitada por un sobrino suyo que llega en una Estanciera destartalada. Ya casi nadie va a verla según dicen.
Y en su entorno nadie la quiere, nadie la visita.
Fran se sabe murió en un accidente de tránsito. Encabecé cada parte principal del relato con uno de los versos que él fue escribiendo en aquél papel que guardaba en su escritorio y que me dio su madre. Creo que sintetizan cada una de ésas etapas de su vida incluso su percepción del después. He hablado con la gente que investigó el hecho y nadie duda de que fue un accidente. Solo Mili sigue sosteniendo que lo mataron. Pero nada sustenta ésta teoría. Ella ahora pasa mucho tiempo con el negro Seba, algunos dicen que son pareja. Pero como siempre se los ha visto juntos, nadie puede afirmarlo. Facu continúa con sus estudios y al parecer le va muy bien. Todos los meses vuelve por Nogoyá y se lo ve con sus amigos. Al ciego de su cuaderno lo conocí, en una sola oportunidad pude hablar con él, un hombre muy extraño, pero me contó algo muy parecido a lo que escribió Facu a la madre de Fran. Lamentablemente murió en un accidente de tránsito, que sufrió junto a su sobrino que resultó mal herido. Parece que calcularon mal la velocidad de un camión al cruzar la ruta 12.
Ami murió por la ruptura de un aneurisma congénito según el certificado de defunción, es algo así como una bolsita que se forma en una arteria del cerebro y al romperse produce una hemorragia mortal. Dicen que es muy frecuente en los jóvenes.
Pero algunas voces en la intimidad, en el silencio de un bar vacío, o en la protección de una sala familiar, cuando ya los niños duermen, afirman que algunos han visto por los campos, por los montes, por las cañadas y zanjones dos jóvenes asidos de la mano, correr y saltar. Besarse apasionadamente, para luego desaparecer como aparecieron de la nada. Otros me han contado que en las frías noches de invierno por una bocacalle han visto cruzar una moto silenciosa donde una pareja envuelta en un brillo de luna pasea por las calles, sonrientes. Otros los han visto detenerse en el Paseo de los Puentes apearse y sentarse en un banco abrazados, y en un momento disolverse como la neblina bajo la luz del sol.
Todas ésas cosas me han contado. Y yo a pesar de la razón que me indica lo contrario, a pesar de estar advertido del pensamiento mágico de nuestra gente. Por momentos lo creo. Creo que tras la muerte se habrán unido , los dos desesperados.
Es por eso que aquella tarde que hablé con Elena, y ella me gritó :
-¡Que clase de amigas son ésas que llevaron a mi hija a la muerte!
Le contesté
- No es fácil definir la palabra amistad.
Índice
PRIMERA
-Reflexiones iniciales
-Ami
-Fran
-La madre
-El negro Seba y el gordo Jorge
-Ami, Vale y Flor.
-Elena
-Los amigos
-El capricho
-La ilusión.
- Los de la vereda y las Ardiles.
-El beso.
-Facu
-El hormigueo
-Aquella noche.
-La mañana siguiente
-Las Brumas
-La colilla
-La moto
-El amor.
-Tarde y lluvia
-La conspiración.
-La aguja de hielo
-El asado y el loco Santella
-El aquelarre y la ruptura.
SEGUNDA
-El alcohol y el laberinto
-La pena
-La caída.
-La vieja
-El sueño
-El presentimiento
-La madre y la hermana
-Los puentes
-Milagros
-Soledad, marca el camino
-El médico
-Recuerdos de la pasión y la desesperación.
-El predador.
-Continúa la declaración de Milagros.
-De fierro con los amigos.
-Sin ninguna flor.
-El oficial apurado.
-Volver a ser feliz
-Aquellos papeles y el páramo.
-Los porrones se calientan.
-Lágrimas en el hombro.
-La pitonisa
- El viaje y la ciénaga.
TERCERA O FINAL.
- El cuaderno de Facu.
- La búsqueda.
- La posdata.
- Recuerdos de una charla.
- Otra vez las notas.
- Dos más.
- La última consulta.
- El presagio del negro Seba.
- La luna nueva de Julio.
- Aquellos dos
- Epílogo
viernes, 18 de marzo de 2011
Tercera Parte de Brumas Décimoprimera Entrada
Aquellos dos
Las noticias en los pequeños pueblos corren como reguero de pólvora. No tardó el gordo Jorge en enterarse de la muerte de aquella pendeja que había conocido hace varios años, a la que le había prestado atención solo por el interés que tenía Matías en ella. Matías , ya lo veía poco, solo de vez en cuando , en las ocasiones en que él venía a Nogoyá cada vez más distanciadas. Algunas veces se hablaban por teléfono, no mucho.
El gordo Jorge no era un tipo de cultivar afectos, más podría decirse que cultivaba relaciones , por el beneficio que éstas le podrían deparar en el futuro. “Siempre hay que tener palenque donde rascarse “ era una de sus frases preferidas. Por eso en realidad había ayudado a Matías en aquella oportunidad, no digamos por una verdadera amistad, sino para tener un crédito de favores en su haber, con la intención de cobrarlo el día que necesitara una contraprestación. Desde que éste pendejo estudiaba derecho, y al parecer andaba muy bien, el gordo Jorge tuvo la certeza de que algún día le podría ser útil. Ya se sabe el mundo de la noche, tiene muchos dimes y diretes y quilombillos varios.
Por eso mantenía una relación distante, pero la mantenía, en “Stand by” como decía, dándole el significado de “lista de espera” esperando el momento en que le fuera útil.
Pero ésa mañana cuando escuchó la noticia, al principio la tomó con indiferencia como acostumbraba a hacer con noticias de ésa índole. Al final uno no puede estar llorando en los rincones por cada boludo que se rompe la cabeza en un accidente o se vuela la tapa de los sesos, el negocio de él ,pensaba, sobre todo desde que estaba como accionista en la sociedad, como un gerente de relaciones públicas, un “RR.PP” como le gustaba llamarse, le requería un permanente buen humor, chispa , dinamismo.
Él encarnaba la alegría , el buen rato, la joda plena en definitiva. Como siempre decía
“la sonrisa dibujada en el rostro, nada de bajones”. Siempre ponía como ejemplo , lo que pasó aquella noche de la tragedia de Cromañón, sus socios no querían abrir, que debían respetar el duelo, que las víctimas y no se cuantas otras boludeces por el estilo,
“¡No señores!” Contaba siempre el gordo que les dijo y se plantó. “¡Nosotros tenemos que abrir, el show debe continuar!” les había gritado, “caliente , pero recaliente y tuve razón nomás” decía, esa noche habían tenido lleno total y habían levantado guita a pala.
Las cosas son así, se decía a sí mismo.
Pero si bien la indiferencia había sido su primer reacción, mientras tomaba un exprimido de frutas en la cocina, algo así como un remordimiento, o lo más parecido a esto que un tipo como él podía sentir, comenzó a rondarlo. Comenzó a recordar las historias que habían armado con Matías, para que la pendeja ésta, la muerta, se peleara con el boludito de su novio, las imágenes comenzaron a agolparse en su conciencia con una nitidez tal como si las volviera a vivir. Se había mandado un cagada grande, una macana , se le había ido la mano de eso estaba seguro de pronto, como si algo se le hubiera revelado de improviso. El remordimiento comenzó a ser mayor. Una inquietud desconocida, para un hombre de sus escasos escrúpulos, comenzó a invadirlo, progresivamente hasta colocarlo en una situación en la que sentía un terrible desasosiego. Poco a poco la charla, que la mujer que le limpiaba la casa, el día anterior había mantenido con él, se volvió a representar en su mente. Pero con otra significación. “La charla” es una forma de denominar aquello que en realidad había sido un monólogo de la mujer, ante la sonrisa socarrona del gordo Jorge que la escuchaba divertido, mientras ella le contaba de la muchacha que se había muerto en el cementerio, que estaba realizando “un rito satánico” para llamar a los muertos con otras amigas y se había atacado de repente como “poseída por un diablo”. Claro, la mujer no sabía de quien se trataba, “era una chica del centro” le había dicho, pero no la conocía, no sabía como se llamaba. Y ahora luego de escuchar la noticia por la radio aquella conversación adquirió en su inconsciente otra dimensión, los cabos sueltos comenzaron a atarse en su mente, revelada la identidad de la muchacha fallecida. Y ahora mientras bebía como de costumbre su exprimido sentado en el desayunador de su cocina comedor, las ideas habían comenzado a moverse en forma autónoma en su mente, recordó el accidente de Fran, al que nunca tuvo mucha simpatía, pero que tampoco nunca le había causado ningún daño a él, recordó la gratuita maldad con la que había contribuido a separarlos. Y ahora la muerte de ésta pendeja en circunstancias tan especiales. Y sintió un nudo en la garganta, como si hubieran inflado un globo en su esófago. El remordimiento transformado en desasosiego, lo fue llevando a un estado para él desconocido. Y tuvo miedo. Por primera vez en su vida tuvo miedo a algo distinto que perder algún buen negocio. ¿Cómo sería eso del rito satánico? Pensó. Y desde ésa noche evitaba irse a dormir solo, volvía de ratos a casa de su madre a la que frecuentaba poco y nada, o traía alguna de sus muchas amigas, no por ser un obseso sexual sino porque comenzó a sentir miedo a la soledad. Temía que aquella muchacha poseída por el diablo quisiera vengarse de él. Y un día llamó a su cómplice de antaño y le contó lo que había ocurrido y lo que le pasaba. De repente habló con Matías como con un amigo , de ésos que él no tenía , que nunca había valorado. Pero nada le ha vuelto a dar la paz.
Matías cuando escuchó esa noticia le dijo”no jodas ,¿en serio?” . Pero también para Matías la vida cambió. Había tenido sexo con una mujer, que ahora estaba muerta.
Poseída o no por el diablo. Estaba muerta. Y de pronto mirándose al espejo tuvo conciencia de su propia finitud, de su propia mortalidad.
